Oración del día

Oración del Viernes 24 de abril

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En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.

Dios Todopoderoso,

Saulo respiraba amenazas y muerte contra los tuyos. Era el más convencido de que destruirte era servirte. El más apasionado en su error, el más disciplinado en su ceguera. Y tú lo derribaste con luz. No con castigo, no con venganza, no con el peso de tu ira, con luz. La misma luz que ciega es la que después permite ver de verdad.

Señor Jesús, tú le preguntaste a Saulo la pregunta más desconcertante que un perseguidor puede escuchar, ¿por qué me persigues?. No dijo por qué persigues a mi Iglesia. Dijo por qué me persigues a MÍ. Porque tocar a los tuyos es tocarte a ti. Herir a tu pueblo es herirte a ti. No hay distancia entre la cabeza y el cuerpo, entre el pastor y el rebaño.

Padre, reconozco que a veces yo también persigo lo que es tuyo sin darme cuenta. Juzgo al hermano con una dureza que no me aplico a mí mismo. Ignoro al necesitado porque atenderlo me sacaría de mi zona de comodidad. Me opongo a lo que incomoda mi rutina sin preguntarme si detrás de esa incomodidad estás tú pidiéndome que cambie de dirección. Hago daño creyendo que hago bien, como Saulo camino a Damasco con sus cartas de autorización y su conciencia tranquila.

Tu Hijo dijo que su carne es verdadera comida y su sangre verdadera bebida. Que el que come de él permanece en él y él en el que come. Es una intimidad que me sobrepasa. No solo caminar contigo sino tenerte dentro. No solo escucharte sino alimentarme de ti. Hacerte parte de mi carne y de mis huesos, de mi manera de pensar y de mi forma de amar.

Hoy quiero caer del caballo de mi soberbia como cayó Saulo. Quiero quedarme ciego de lo que creía saber para empezar a ver lo que tú realmente quieres mostrarme. Quiero que la luz me derribe si es necesario, con tal de que me levante viendo diferente, caminando en otra dirección. Y quiero levantarme con un nombre nuevo y una misión nueva, como Pablo se levantó para llevar tu nombre hasta los confines de la tierra sin mirar atrás.

Gloria a ti, Dios que convierte perseguidores en apóstoles, ceguera en visión, y el peor enemigo en el mejor TESTIGO.

Amén.

Mañana, otra

Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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