Oración del día
Oración del Jueves 23 de abril
En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.
Padre santo,
hoy tu Palabra me pone en un camino desértico junto a Felipe, que escuchó al Espíritu decirle, acércate a ese carro. Y obedeció sin preguntar a dónde lo llevaría esa obediencia. Sin pedir garantías, sin calcular beneficios, sin exigir un plan detallado antes de dar el primer paso.
El etíope leía al profeta Isaías sin entender lo que leía. Tenía el texto pero no la clave. Tenía las palabras pero no el sentido. Tenía la sed pero no sabía dónde estaba el pozo. Y Felipe le preguntó la pregunta que yo también necesito escuchar, ¿entiendes lo que lees?. Señor, cuántas veces leo tu Palabra sin dejarla entrar. La repaso con los ojos pero no con el corazón. La conozco de memoria pero no me dejo transformar por ella. La cito en conversaciones sin vivirla en decisiones, la comparto en redes sin obedecerla en la vida real.
Tu Hijo dijo que nadie puede venir a él si el Padre no lo atrae. Y que todo el que escucha al Padre y aprende de él viene al Hijo. Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá para SIEMPRE.
Atráeme, Padre. No con fuerza que aplaste mi voluntad, sino con esa gravedad suave que tiene lo verdadero cuando se presenta sin disfraz. Como el agua busca el mar sin que nadie la empuje, así quiero que mi alma te busque a ti por puro instinto, por necesidad profunda, por amor que no se cansa de buscarte aunque el camino sea largo y el desierto seco.
Reconozco que a veces me resisto a ser atraído. Prefiero mi propia ruta, mi propio ritmo, mi propia interpretación de la vida que me resulta más cómoda. Me aferro al volante aunque no sepa a dónde voy, y rechazo tu mano que me ofrece dirección porque aceptarla significaría soltar el control. Pero hoy, como el etíope que bajó al agua sin conocer la doctrina completa pero con el corazón abierto de par en par, quiero sumergirme en tu verdad y dejar que me cambie desde adentro. Quiero soltar la ilusión de control y dejar que tu Espíritu me lleve por caminos que yo no habría elegido pero que tú preparaste desde antes que yo naciera.
Bendito seas, Dios que pone a la persona indicada en el camino indicado en el momento EXACTO y que no deja ninguna sed honesta sin saciar.
Amén.
Mañana, otra
Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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