Oración del día

Oración del Lunes 20 de abril

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Señor mío,

hoy me inquieta una pregunta que tu pueblo te hizo junto al lago, ¿qué debemos hacer para trabajar en las obras de Dios?. Y tu respuesta fue tan simple que desconcierta, Creer en aquel que Él envió. No hacer más, no producir más, no demostrar más. Creer.

Padre, yo vivo obsesionado con hacer. Hacer para merecer, hacer para demostrar, hacer para sentir que mi existencia tiene peso. Me levanto cada mañana con la lista de pendientes como si fuera un examen que debo aprobar para ganarme tu amor. Y tú me dices que la obra que te agrada es confiar en tu Hijo. Que la fe no es un requisito previo sino la obra misma. Que no necesito impresionarte para que me aceptes.

Hoy tu Iglesia recuerda a Esteban, aquel hombre lleno de gracia y de poder, cuyo rostro brillaba como el de un ángel incluso cuando lo acusaban con mentiras. Señor, yo quiero ese brillo. No el brillo del que tiene todas las respuestas, sino el del que tiene la mirada puesta en ti aunque el mundo le grite en contra. Esteban no discutió con argumentos más fuertes. Simplemente dejó que tu Espíritu hablara a través de él, y sus acusadores no pudieron resistir esa sabiduría.

Pero confieso que me desgasto buscando el alimento que no permanece. Corro detrás de lo que se acaba, de lo que impresiona hoy y mañana ya nadie recuerda. Reconocimiento que se evapora, logros que pierden su brillo antes de que se enfríen. Enséñame a trabajar por el alimento que dura hasta la vida eterna. Ese pan que solo tú puedes dar y que NINGÚN esfuerzo humano puede fabricar.

No vivo solo de pan. Vivo de cada palabra que sale de tu boca. Y esas palabras no son decoración para momentos espirituales. Son sustento real para días reales, con problemas reales y cansancios que no se curan con dormir más.

Dame hoy un rostro como el de Esteban. No perfecto, no invulnerable, pero sí iluminado por tu presencia. Que quien me mire note algo que no viene de mí. Algo que no se compra, que no se finge, que no se fabrica con esfuerzo. Algo que solo puede venir de haber estado contigo.

A ti sea toda la gloria, Dios que alimentas lo que el mundo no puede saciar y que pones brillo en el rostro de los que confían en ti.

Amén.

Mañana, otra

Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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