Oración del día
Oración del día - Viernes 17 de abril
En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.
Señor de la vida,
una sola cosa te pido, habitar en tu presencia. No como visita de domingo ni como invitado de ocasión, sino como alguien que se queda, que hace hogar en ti, que ya no busca otro refugio. Una sola cosa. Pero esa sola cosa lo cambia TODO. Hoy tu Evangelio me cuenta de un muchacho que tenía cinco panes y dos peces. Casi nada frente a una multitud hambrienta. Casi nada frente a la magnitud del problema. Y sin embargo, fue suficiente. Porque lo puso en tus manos, y en tus manos lo insuficiente se vuelve desbordante. Padre, yo miro lo que tengo y me parece poco. Poca fe para lo que enfrento. Poca paciencia para lo que me exige la vida. Poco amor para lo que necesitan los que me rodean. Y la tentación es siempre la misma, esperar a tener más antes de ofrecer algo. Esperar a sentirme listo, preparado, capaz. Pero tú no me pides que sea suficiente. Me pides que te entregue lo que tengo, tal como está, aunque me avergüence su tamaño. Tú eres el Dios que multiplica. Tú conviertes la migaja en banquete y el resto en abundancia. Doce canastos sobraron aquel día, como si quisieras dejar claro que tu generosidad no conoce el punto exacto, que siempre das de más, que el sobrante es parte del milagro. Y mientras tu Hijo partía el pan en la ladera, en Jerusalén los poderosos querían silenciar a tus apóstoles. Los azotaron y les ordenaron callar. Pero ellos salieron del tribunal contentos de haber sido considerados dignos de sufrir por tu nombre. Esa alegría me desconcierta, Señor. No es la alegría del que no siente dolor, sino la del que encontró algo más grande que el dolor. Algo por lo cual vale la pena sangrar. Yo quiero esa alegría extraña que no depende de que todo salga bien. Quiero esa convicción que no necesita aplausos para sostenerse. Si lo que hago es tuyo, NADIE podrá destruirlo. Y si no es tuyo, que se caiga solo, porque no quiero construir nada que no tenga tus cimientos. Dios mío, recibe este viernes como ofrenda. Recibe mis panes contados y mis peces escasos. Recibe lo que soy sin disfraz ni excusa. Yo sé que no alcanza, pero también sé que tú tomas lo que no alcanza y haces con ello lo que yo JAMÁS podría imaginar. Bendito seas, Señor, luz mía y salvación mía. ¿A quién temeré?. ,
Amén.
Mañana, otra
Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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