Oración del día

Oración del día - Jueves 16 de abril

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Dios Todopoderoso,

hoy necesito que me recuerdes quién manda. Porque el mundo grita fuerte y yo obedezco fácil. Obedezco al miedo cuando me dice que me calle. Obedezco a la opinión ajena cuando me pide que me achique. Obedezco a la comodidad cuando me sugiere que no me meta en problemas. Y mientras tanto, tu voz queda relegada al fondo, como un murmullo que reconozco pero no sigo. Tus apóstoles se plantaron ante el tribunal más poderoso de su tiempo y dijeron lo que yo tantas veces no me atrevo a decir, que hay que obedecerte a ti antes que a cualquier autoridad humana. Ellos, que semanas antes habían huido despavoridos, ahora hablaban sin titubear. ¿Qué pasó entre la huida y la valentía?. La resurrección. Habían visto al que estaba muerto caminar entre ellos, y después de eso ninguna amenaza pesaba lo suficiente. Señor, yo también he visto tus señales. Tal vez no con los ojos del cuerpo, pero sí con los del alma. He sentido tu presencia en medio del caos, tu paz donde no debería haber paz, tu provisión donde los números no cuadraban. Y aun así me acobardo. Aun así negocio mi fe para no incomodar a nadie. Perdóname por medir tu Espíritu con cuentagotas cuando tú lo das sin medida. Tú no racionas tu gracia ni calculas cuánto amor merece cada uno. Lo derramas entero, sin reserva, sin condición. Y yo lo recibo con las manos a medio abrir, como quien teme que la abundancia lo comprometa a algo. Padre, el que viene de arriba está por encima de todo. Tu Hijo no habla desde la teoría ni desde la distancia. Habla desde lo que vio y escuchó en tu presencia, y cada palabra suya es palabra tuya. Quiero recibirla hoy no como información sino como alimento, no como doctrina lejana sino como pan para este jueves concreto. Creo en el Hijo. Y porque creo, tengo vida eterna. No como promesa para después de la muerte, sino como realidad que empieza AHORA, en esta hora, en este respiro. Una vida que no depende de mis logros ni de mis fracasos, sino de tu amor que sostiene TODO lo que existe. Dame la osadía tranquila de quien sabe a quién le ha creído. No necesito gritar ni pelear. Solo necesito no retroceder. Solo necesito seguir de pie cuando el mundo empuje, y seguir hablando cuando me pidan silencio. A ti sea la honra, Dios que no retiene NADA para sí, que da el Espíritu sin medida y el amor sin frontera. ,

Amén.

Mañana, otra

Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

También hoy