Oración del día
Oración del día - Miércoles 15 de abril
En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.
Señor Jesús,
luz que entró al mundo sin pedir permiso, tú viniste a iluminar lo que yo prefiero mantener a oscuras. Conozco bien mis rincones sin barrer, las habitaciones interiores donde no dejo pasar a nadie, ni siquiera a ti. Y sin embargo sigues ahí, en el umbral, sin forzar la puerta, esperando que yo mismo la abra.
Confieso que a veces me resulta más cómoda la penumbra. En ella puedo disimular lo que soy, esconder lo que me avergüenza, fingir una versión de mí que no existe. La luz me asusta porque me desnuda, y estar desnudo ante ti exige una humildad que no siempre tengo. Pero tú no viniste a condenarme. Viniste a rescatarme. Y eso cambia todo.
Dios de mis padres, tu amor por este mundo es tan terco que entregaste lo más valioso que tenías. No mandaste un mensaje ni un ángel más: mandaste a tu Hijo. Esa generosidad me sobrepasa. Yo, que regateo hasta la limosna, que calculo antes de dar, que mido mi entrega con balanza de comerciante, no alcanzo a comprender un amor que se vació entero sin garantía de ser correspondido.
Dame la valentía de caminar hacia la luz aunque me exponga. No quiero seguir construyendo refugios de cartón que me protegen de todo menos de mi propia miseria. Prefiero la incomodidad de ser visto tal como soy a la falsa paz de vivir escondido.
Tus apóstoles fueron encerrados por predicar la resurrección, y ningún calabozo pudo contenerlos. Un ángel abrió las puertas y ellos volvieron al templo a seguir enseñando, como si la cárcel no hubiera existido. Señor, hay cadenas que yo mismo me pongo: miedos que me encierran, costumbres que me atan, dudas que me paralizan. Sé tú el ángel que abra mis cerrojos por dentro.
En este tiempo de Pascua, la muerte ya perdió su argumento más fuerte. El sepulcro quedó vacío y la última palabra la tiene la vida. Entonces, ¿por qué sigo viviendo como si nada hubiera cambiado? ¿Por qué le doy tanto poder a lo que ya fue derrotado?
Padre bueno, quiero salir al templo de la vida cotidiana y proclamar con hechos lo que creo con el corazón. Que mi forma de amar, de perdonar, de soltar y de servir sea testimonio más elocuente que cualquier discurso. Que quien me conozca note algo distinto, no porque yo sea mejor, sino porque tú me habitas.
Recibo tu luz, Señor, con las manos abiertas y los ojos bien dispuestos. Haz en mí lo que mi voluntad sola no puede.
Amén.
Mañana, otra
Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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