Oración del día
Oración del día - Lunes 13 de abril
En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.
Dios Todopoderoso,
tú que haces temblar el lugar donde los tuyos oran, sacude también el suelo de mi vida. Hay zonas en mí que llevan demasiado tiempo quietas, cómodas, intocables. Necesito ese temblor santo que derriba lo falso y deja en pie solo lo que viene de ti.
Los primeros creyentes oraron juntos después de ser amenazados, y en vez de pedir protección pidieron valentía. No dijeron: líbranos del peligro. Dijeron: danos audacia para seguir hablando en tu nombre. Esa oración me desafía, Señor, porque la mía casi siempre pide comodidad, no coraje.
Perdona mi fe cobarde.
Tú le dijiste a Nicodemo que nadie puede ver tu reino sin nacer de nuevo, y él no entendió. Yo tampoco termino de entender. Porque nacer de nuevo significa soltar el control, dejarme hacer otra vez desde cero, aceptar que lo que yo he construido con tanto esfuerzo tal vez no es lo que tú tenías pensado para mí.
El viento sopla donde quiere. Oigo su ruido pero no sé de dónde viene ni a dónde va. Así es tu Espíritu, Padre: libre, impredecible, imposible de domesticar. Y yo, que quiero tener todo bajo control, necesito aprender a dejarme llevar por ese viento sin exigir un mapa antes de dar el primer paso.
En este tiempo de Pascua, mientras la Iglesia celebra la vida nueva que brota del sepulcro vacío, yo quiero que esa novedad me toque de verdad. No quiero seguir viviendo la misma fe de siempre, repitiendo las mismas fórmulas sin que nada cambie por dentro. Quiero nacer del agua y del Espíritu. Quiero que algo muera en mí hoy para que algo mejor resucite mañana.
Acuérdate de los que defienden tu verdad a un costo alto. De los pastores que predican bajo amenaza. De los creyentes que oran en secreto porque hacerlo en público les puede costar la vida. Que el mismo Espíritu que llenó a los apóstoles aquella tarde llene hoy a cada uno de ellos con fuerza sobrenatural.
Tu reino no depende de mis fuerzas sino de tu poder, y ese poder no ha disminuido ni un grado desde el primer Pentecostés.
Sopla sobre mí, Señor. Hazme nuevo.
Amén.
Mañana, otra
Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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