Oración del día

Oración del día - Domingo 12 de abril

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Dios de misericordia infinita,

hoy tu Iglesia celebra lo que más me cuesta creer: que tu perdón no tiene límite, que tu amor no lleva cuentas, que no hay puerta cerrada que pueda detenerte.

Tus discípulos se encerraron con llave por miedo, y tú entraste igual. No derribaste la puerta; simplemente apareciste en medio de su espanto y lo primero que dijiste fue: la paz sea con ustedes. No un reclamo. No un reproche. Paz. Así eres tú, Señor, y así me cuesta entenderte.

Yo habría cobrado la traición. Habría recordado la huida. Habría exigido explicaciones antes de ofrecer perdón. Pero tú mostraste las heridas no como acusación sino como prueba de amor, y con esas mismas manos rotas les diste el poder de perdonar en tu nombre.

Confieso que me parezco a Tomás. Necesito ver para creer, tocar para confiar. Mi fe pide garantías que tú no siempre das, y cuando no las tengo, la duda me come por dentro. Pero hoy escucho tu voz que dice: dichosos los que creen sin haber visto. Quiero ser de esos, Señor, aunque me cueste una vida entera aprenderlo.

En este domingo de la Divina Misericordia, abro las puertas que he mantenido cerradas. Las del rencor que no suelto. Las del orgullo que no me deja pedir perdón. Las del miedo que me impide dejarme amar por ti sin condiciones. Entra, Señor, como entraste aquella noche, y trae tu paz a los rincones que yo no he sabido pacificar.

Tu misericordia no es debilidad. Es la fuerza más grande que existe. Porque solo un Dios verdaderamente poderoso puede mirar todo el mal del mundo y responder con amor en vez de con castigo.

Mira a los que hoy necesitan esa misericordia con urgencia. Al que no se perdona a sí mismo. Al que ha sido herido tan hondo que ya no cree que el amor exista. Al que quisiera volver a ti pero piensa que es demasiado tarde. Señor, que cada uno de ellos escuche hoy lo que Tomás escuchó: no seas incrédulo, sino creyente.

Bendito seas, Padre, por el regalo de un nuevo nacimiento a una esperanza viva. En ti confío. Siempre en ti.

Amén.

Mañana, otra

Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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