Oración del día
Oración del día - Sábado 11 de abril
En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.
Señor de la vida,
esta semana entera ha sido tuya. Desde el amanecer de la Pascua hasta este sábado que cierra la octava, todo ha sido un solo grito de victoria: ¡la muerte ha sido vencida! Y aunque el mundo sigue girando como si nada hubiera cambiado, yo sé que todo es distinto desde que tu tumba amaneció vacía.
Los jefes del templo vieron la valentía de Pedro y Juan y no pudieron explicarla. Hombres sin letras, sin poder, sin influencia, hablando con una autoridad que no venía de ellos. Les ordenaron callar, y ellos respondieron que no podían dejar de hablar de lo que habían visto y oído. Padre, dame esa imposibilidad santa. Que me sea imposible callar lo que tú has hecho en mi vida, aunque las circunstancias me presionen a guardar silencio.
Confieso que muchas veces me callo. No por prudencia sino por cobardía. Prefiero encajar antes que incomodar. Elijo la aprobación de los demás sobre la fidelidad a ti, y eso me empobrece el alma sin que yo lo note.
Pero hoy es día de Pascua todavía. Y la Pascua no es solo una fecha en el calendario sino una forma de vivir. Es la decisión diaria de creer que la luz es más fuerte que la oscuridad, aunque la oscuridad haga más ruido.
Tú te apareciste primero a María Magdalena, a la que otros habrían descartado. De ella hiciste la primera testigo de la resurrección. Eso me dice todo lo que necesito saber sobre cómo tú miras al ser humano: no por su pasado sino por el futuro que tu gracia puede construir.
Bendita Madre, tú que guardaste la fe cuando todos la perdieron, tú que creíste en la resurrección antes de verla porque conocías a tu Hijo mejor que nadie, intercede por mí. Que tu confianza serena me acompañe cuando la mía se tambalee.
Mañana la Iglesia celebrará tu misericordia, Señor, y yo quiero llegar a ese día con el corazón preparado para recibirla. No la merezco. Nunca la he merecido. Pero tú no das según el mérito sino según tu amor, y ese amor no tiene fondo.
Ve al mundo entero, dijiste. Empieza por mí. Que esta Pascua no se quede en una semana bonita sino que marque el resto de mi vida.
A ti sea la honra, Cristo resucitado, ahora y siempre.
Amén.
Mañana, otra
Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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