Oración del día

Oración del día - Viernes 10 de abril

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En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.

Padre bueno,

tú que preparas la mesa donde menos lo espero, sorpréndeme hoy como sorprendiste a los tuyos aquella mañana junto al lago. Ellos habían pescado toda la noche sin sacar nada, y bastó una palabra tuya para que las redes se llenaran hasta reventar. Así eres tú: apareces justo cuando la fatiga me ha convencido de que no hay nada más que hacer.

En esta semana de Pascua, el aleluya resuena y yo quiero cantarlo no solo con la boca sino con la vida entera. Pero soy honesto contigo, Señor: hay días en que la alegría pascual me cuesta. No porque dude de tu resurrección, sino porque el peso de lo cotidiano a veces opaca lo extraordinario. El cansancio del trabajo, las preocupaciones que no descansan, las pequeñas batallas de cada jornada me hacen olvidar que vivo del lado de la victoria.

Recuérdamelo. Cuantas veces haga falta.

Tú encendiste fuego en la orilla y cocinaste pan y pescado para los que venían agotados del mar. No esperaste a que te sirvieran; tú serviste primero. El Dios del universo preparando el desayuno para unos pescadores cansados. Esa humildad tuya me confronta, porque yo muchas veces espero que me sirvan antes de servir.

Enséñame a reconocerte en lo ordinario. En el pan de cada día, en la voz del que me saluda, en el trabajo que a veces me pesa pero que es regalo tuyo. No necesito milagros espectaculares para saber que estás presente. Basta con abrir los ojos.

Pedro y Juan fueron arrestados por hablar de ti, y ni así callaron. Dijeron que no hay otro nombre bajo el cielo en el cual podamos ser salvos. Esa certeza me falta, Señor. No la certeza intelectual, que esa la tengo, sino la que se nota en la forma de vivir, la que no necesita explicarse porque se demuestra sola.

Fortalece a los que hoy enfrentan rechazo por llevar tu nombre. A los que pagan un precio por su fe en lugares donde creer es peligroso. Que ninguna amenaza apague el fuego que tu Espíritu encendió en ellos.

Este es el día que tú hiciste. Me alegro en él, no porque todo esté bien, sino porque tú estás vivo y eso lo cambia todo.

Amén.

Mañana, otra

Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

También hoy