Oración del día

Oración del día - Miércoles 1 de abril

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Dios mío,

¿cuánto vale tu sangre? Treinta monedas pusieron como precio, y con eso creyeron que podían comprar la entrega del Hijo de Dios. El pecado siempre pone precio a lo que no tiene precio. Y yo, tantas veces, he hecho lo mismo.

Hoy termina la Cuaresma. Mañana comienza lo más sagrado del año, y quiero llegar limpio, pero no lo estoy. Llego con las manos manchadas de tantas componendas, de tantos arreglos con mi propia conciencia. He negociado con la tentación como quien negocia en el mercado, buscando quedarse con algo sin pagar el costo completo.

Señor, rompe esos tratos oscuros que hago conmigo mismo.

Tú no escondiste tu rostro de los golpes ni de los escupitajos. Pusiste la cara como piedra dura sabiendo lo que venía, y no retrocediste. Yo, en cambio, retrocedo ante una incomodidad pequeña. Me escondo cuando la fe me pide dar la cara. Huyo del sacrificio que apenas me roza.

Perdona mi cobardía, Padre. Y no solo la perdones: arráncala de raíz.

En estas horas que quedan antes del Jueves Santo, quiero hacer silencio de verdad. No el silencio de quien no tiene nada que decir, sino el de quien tiene demasiado que confesar y necesita tiempo para ponerlo ante ti. Hay cosas en mí que solo salen a la luz cuando me atrevo a quedarme quieto delante de tu mirada.

Pienso en todos los que llegan a esta Semana Santa arrastrando dolores que no caben en palabras. El duelo que no termina. La enfermedad que no cede. La soledad que aprieta más en los días santos porque todos parecen tener a alguien menos uno. Señor, que tu Pasión sea consuelo para los que sufren sin testigos.

Dame un corazón de siervo para los días que vienen. Que el Jueves me enseñe a lavarle los pies al que no me lo pide. Que el Viernes me enseñe a morir a lo que me sobra. Que el Sábado me enseñe a esperar sin garantías.

Tu amor no se vendió por treinta monedas. Tu amor se entregó gratis, completo, sin reservas, y ese es el amor que me salva.

Gloria a ti, Señor, en la hora de tu entrega.

Amén.

Mañana, otra

Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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