Oración del día

Oración del día - Sábado 28 de marzo

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Padre santo,

la cruz ya se asoma en el horizonte. Puedo sentir cómo se acerca la hora más oscura y la más gloriosa, y mi corazón se divide entre el temblor y la esperanza. Mañana tu pueblo alzará palmas y gritará hosanna, pero yo sé lo que viene después, y ese saber me pesa.

Tú que no retrocediste ante el sufrimiento, dame la valentía de no huir del mío. Porque hay cruces pequeñas que cargo cada día y que me parecen enormes, y me avergüenza compararlas con la tuya. Aun así, tú no desprecias mi debilidad. Tú la conociste en carne propia cuando sudaste sangre en el huerto.

Señor, al borde de esta Semana Santa, examina mi corazón y quita de él todo lo que estorbe. He caminado la Cuaresma entera y no sé si he cambiado lo suficiente. Hubo días de fervor y días de olvido. Momentos en que te busqué con hambre genuina y otros en que te puse al final de la lista, después de todo lo demás.

Perdóname por tratarte como opción cuando eres fundamento.
El mundo conspira contra lo bueno, igual que conspiraron contra ti. La verdad sigue incomodando a los poderosos y la inocencia sigue pagando el precio de la maldad ajena. Nada de esto es nuevo bajo el sol. Pero tú ya venciste al mundo, y esa victoria es la roca donde planto los pies cuando todo tiembla.

Bendita Madre, que estuviste firme donde todos los demás huyeron, enséñame esa fortaleza callada que no necesita aplausos para sostenerse. Que tu ejemplo me acompañe en los días que vienen, cuando la liturgia me pida caminar junto a tu Hijo hasta el Calvario.

No quiero ser espectador de la Pasión. Quiero dejarme partir por ella. Quiero que la cruz me duela de verdad, no como relato conocido sino como herida fresca que me recuerde cuánto costó mi salvación.

Dios fiel, llévame de la mano hasta la Pascua. Que no me suelte el miedo ni la comodidad antes de llegar. Si tengo que pasar por el viernes para alcanzar el domingo, que así sea. Confío en ti, porque del sepulcro tú sacas vida y de la muerte, resurrección.

Toda la gloria sea tuya, Señor, hoy y por los siglos.

Amén.

Mañana, otra

Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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