Oración del día

Oración del día - Jueves 5 de marzo

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En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.

Señor,

tú que ves en lo secreto y recompensas en lo secreto, no me dejes vivir para la apariencia. Hay en mí una tendencia vieja a querer parecer mejor de lo que soy, a pulir la superficie mientras por dentro todo está desordenado.
Desnúdame de esa mentira.

En este tiempo de Cuaresma, cuando todo me invita a mirar hacia adentro, confieso que a veces prefiero no mirar. Porque lo que encuentro me incomoda. Encuentro envidia que disfrazo de ambición. Encuentro resentimientos guardados en rincones que creía limpios. Encuentro una fe que dice confiar pero que se llena de ansiedad ante la primera incertidumbre.

Y sin embargo, tú me amas así. Eso es lo que más me cuesta entender.
Padre, tu amor no espera a que yo sea digno. Tu gracia no llega cuando me la merezco, sino cuando más la necesito. Si tú esperaras perfección para acercarte, estarías eternamente lejos de todos nosotros. Pero tú vienes al encuentro del que todavía está sucio del camino, y eso cambia todo.

Guárdame hoy de la lengua afilada que hiere sin darse cuenta. Protégeme de mí mismo cuando el cansancio me vuelve impaciente y la frustración me hace injusto con los que me rodean. Pon en mi boca palabras que construyan, no que derriben.

Pienso en el sufrimiento que no tiene voz. En la angustia de los que sonríen por fuera mientras por dentro se desmoronan. Solo tú conoces la verdad de cada corazón, y solo tú puedes alcanzar esas profundidades donde ningún consuelo humano llega. Señor, que tu Espíritu toque lo que nuestras manos no pueden.

La semana avanza y yo sigo aquí, de pie, no por mérito propio sino porque tu fidelidad es nueva cada mañana. No tengo nada que ofrecerte que no me hayas dado primero. Mi aliento es tuyo. Mi tiempo es tuyo. Cada latido es un regalo que no pedí y que no merezco.

Enséñame a vivir agradecido, no solo en las cosas grandes sino en las pequeñas que doy por sentado. El agua, el pan, la voz de alguien que me quiere. Todo viene de ti.

Recíbeme tal como soy, Señor, y transfórmame en lo que tú quieres que sea. A ti sea toda la gloria.

Amén.

Mañana, otra

Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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