Oración del día
Oración del día - Miércoles 4 de marzo (n)
En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.
Señor,
tú que has sido refugio de generación en generación, escúchame en la mitad de esta semana cuando las fuerzas ya flaquean y el ánimo se gasta en cosas que mañana no recordaré.
Confieso que vivo apurado. Corro de un lugar a otro, de una obligación a la siguiente, y al final del día descubro que no te dediqué ni un momento de verdadera atención. No por falta de amor, Señor, sino por esa costumbre terca de creer que todo depende de mí.
Detén mis pasos hoy. Oblígame a hacer silencio.
Esta Cuaresma me pide que me examine con honestidad, y cuando lo hago, encuentro más sombra de la que quisiera. Hay pecados viejos que sigo repitiendo como si fueran nuevos. Hay actitudes que disfrazo de prudencia cuando en realidad son cobardía. Mi corazón sabe la verdad aunque mis labios la eviten.
Pero tú eres Dios de misericordia, y tu perdón no tiene la medida corta que tiene el mío. Cuando yo apenas puedo perdonar una vez, tú perdonas setenta veces siete sin llevar la cuenta. Esa generosidad me humilla y me da esperanza al mismo tiempo.
Dame hambre de justicia. No la justicia que señala al otro, sino la que empieza por mi propia casa. Que mis palabras pesen lo mismo en público que en privado. Que lo que prometo sea lo que cumplo, sin excusas ni demoras.
Mira con compasión a los que hoy se sienten invisibles. Al que trabaja duro y nadie lo reconoce. Al que pide ayuda y encuentra puertas cerradas. Tú ves lo que el mundo ignora, y tu corazón se inclina hacia el pequeño y el olvidado. Que yo aprenda de ti esa mirada.
No permitas que el desánimo me convenza de que mis esfuerzos son inútiles. Cada acto de obediencia cuenta delante de ti, aunque nadie más lo vea. Cada vez que elijo lo correcto sobre lo cómodo, algo cambia en el cielo y en la tierra, porque tu Palabra no vuelve vacía.
Sostenme, Padre, con tu mano fuerte. Que este día sea tuyo de principio a fin, y que al caer la noche pueda descansar sabiendo que tú velaste por mí en cada paso. Toda la honra es tuya, ahora y siempre.
Amén.
Mañana, otra
Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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