Novena · 9 días

Novena para pedir el don de un hijo

Nueve días para pedir a Dios el don de un hijo

Rézala en Bendita con una voz cálida y un recordatorio cada día, para no perder el ritmo.

Día 1

El anuncio de su santo matrimonio

22 minutos

Día primero de la Novena para pedir el don de un hijo.

— Señal de la Cruz —
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

— Acto de contrición —
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío. Por ser Tú quien eres, Bondad infinita, y porque te amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberte ofendido. También me pesa que puedas castigarme con las penas del infierno. Ayudado de Tu divina gracia propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta. Amén.

— Oración a los santos abuelos —
¡Oh dignísimos Abuelos de Jesucristo, San Joaquín y Santa Ana! Nosotros, pobres afligidos y pecadores, con la gran confianza que concebimos de sus altos merecimientos, solicitamos eficazmente su patrocinio poderoso en el desconsuelo de una grave necesidad que nos fatiga, para conseguir por su intercesión soberana el alivio que de la divina misericordia pretendemos.

Oigan, pues, nuestros ruegos, y lo que fervorosamente les pedimos. Pero si otra cosa fuere de mayor gloria de Dios, o a nuestra salvación más necesaria, esto es lo que con más afecto estimaremos conseguir de su alto patrocinio. Amén.

— Oración a la Santísima Trinidad —
Beatísima Trinidad, Dios y Señor de todo lo criado. Aunque Tu bondad, por infinita, se inclina a favorecer a todos los mortales que en sus aflicciones invocan Tu nombre santo y admirable, pero ya que Tu providencia dispone que los pobres y pecadores nos valgamos también de Tus amigos y santos, es grandísima la confianza que entre todos Tus grandes amigos y escogidos tiene nuestro afligido espíritu en la santidad incomparable de los gloriosos Patriarcas San Joaquín y Santa Ana, Abuelos de Jesucristo y Padres de su Madre, Esposa del Espíritu Santo, porque juzgamos que en Tu rectísima equidad y universal despacho tienen superior eficacia sus altos merecimientos y suprema dignidad; pues a medida de la soberana honra con que Tu poderoso brazo los aventajó para representación tan elevada en Tu Iglesia y Reino eterno, será el poder que les habrás comunicado, para que nos favorezcan y sean felices sus devotos.

Y pues por ellos nos diste lo cual es más, que es un Dios hombre, y a su Madre, no nos niegues lo que es menos, sino dispón que sea conocido el amor con que los aprecias en la eficacia con que por ellos nos favoreces.

Óigannos, pues, piadosísimos abogados San Joaquín y Santa Ana. Lleguen al trono de la Trinidad Santísima, representando nuestras súplicas con palabras dignas de su gran piedad.

Acuérdense de lo que en veinte años de esterilidad padecieron; y tomen por su cuenta, compadecidos, nuestra causa; pues de lo más íntimo de nuestro corazón ponemos en manos de sus altos merecimientos e intercesión poderosa toda la suerte de nuestro buen despacho.

Apiádense de estos pobres afligidos, por la obligación inmensa en que están a la Trinidad Beatísima, y por el amor con que miran a los redimidos del Verbo eterno, su Nieto. Amén.

— Consideración del día —
(Lucas 1, 6)
«Los dos eran justos a los ojos de Dios, y vivían sin tacha según todos los mandamientos y preceptos del Señor».

Así describe san Lucas a Zacarías y a Isabel, que no tenían hijos. Lo mismo dice la tradición de San Joaquín y Santa Ana, los padres de la Virgen María: eran justos, rezaban y esperaban juntos.

El Evangelio no habla de ellos. Sus nombres y su historia nos llegan por un relato muy antiguo y por la piedad de la Iglesia. El gozo de este día recuerda que Dios los había escogido el uno para el otro, y que su matrimonio entraba en sus planes.

Durante años no vieron el fruto de esa unión. Aun así, siguieron fieles a Dios y el uno al otro, y Dios les preparaba una alegría que no podían imaginar.

También tú rezas esta novena con un deseo grande, para ti o para alguien a quien quieres. Ponlo en manos de Dios desde el primer día, y confía en que él conoce tu historia.

Dile hoy a Dios: Señor, bendice a los que esperan un hijo, y que no les falte la compañía de personas buenas.

(Quedémonos un momento en silencio.)

— Tres Padrenuestros y tres Avemarías —
(Rezamos tres Padrenuestros y tres Avemarías.)

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.

Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo.

Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.

Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo.

Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.

Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo.

Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

— Gozo para el primer día —
¡Oh dichosísimos San Joaquín y Santa Ana! Recordámosles el júbilo que tuvieron, cuando el Arcángel San Gabriel les reveló la elección de su santo matrimonio.

Por él les suplicamos nos alcancen de Dios que siempre solicitemos y consigamos la compañía y amistad de los que a María y a ustedes fueren más agradables, y lo que les pedimos en esta Novena. Amén.

(Aquí se hace una breve oración interior a los santos patriarcas, por lo que se pide en esta novena.)

— Oración para todos los días —
¡Gloriosísimos Patriarcas San Joaquín y Santa Ana! Esperamos de su condición nobilísima y singular clemencia que han aceptado este nuestro rendido, aunque corto obsequio, en que de corazón manifestamos nuestra confianza, veneración y afecto; y que habrán representado nuestra aflicción al trono de la piedad. Volvemos a suplicar no nos dejen desconsolados, sin conseguir lo que tanto nuestra necesidad solicita.

Oblíguelos nuestra pobreza suma, y su misma grandeza; y más cuando lo pedimos por la obligación en que están a la Trinidad Beatísima, y por el intensísimo amor que tuvieron y tienen a su Nieto Divino, y a su única Hija, su Madre y nuestra Reina; por todos los gozos que honrosamente aliviaron su vida mortal, y por las amarguísimas aflicciones que experimentaron en la dilación estéril de su parto, y en el exactísimo cumplimiento de la voluntad divina; y finalmente por cuanto aman en el cielo y en la tierra.

Sean, pues, nuestros piadosos Abogados en esta grave necesidad y demanda. Patrocinen siempre nuestra alma, cuerpo y vida a mayor gloria de Dios, y obsequio suyo. Amén.

— Antífona —
Estos son dos olivos fecundos de piedad para el linaje humano: por corona de su tronco tienen como pimpollos en su mesa, a María por hija, y por nieto a un hombre Dios.

— Oración de la antífona —
Dios y Señor, que entre todos Tus santos preferiste para padres de la Madre de Tu Hijo Unigénito a los bienaventurados San Joaquín y Santa Ana: suplicámoste nos concedas que siempre experimentemos favorable el amparo de estos Patriarcas, cuyos merecimientos tan singularmente veneramos. Por el mismo Cristo nuestro Señor. Amén.

— Letanía de Nuestra Señora —
Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad.

Cristo, óyenos.

Cristo, escúchanos.

Dios, Padre celestial, ten piedad de nosotros.

Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.

Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.

Santa Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.

Santa María, ruega por nosotros.

Santa Madre de Dios, ruega por nosotros.

Santa Virgen de las vírgenes, ruega por nosotros.

Madre de Cristo, ruega por nosotros.

Madre de la divina gracia, ruega por nosotros.

Madre purísima, ruega por nosotros.

Madre castísima, ruega por nosotros.

Madre intacta, ruega por nosotros.

Madre sin mancha, ruega por nosotros.

Madre inmaculada, ruega por nosotros.

Madre amable, ruega por nosotros.

Madre admirable, ruega por nosotros.

Madre del Creador, ruega por nosotros.

Madre del Salvador, ruega por nosotros.

Virgen prudentísima, ruega por nosotros.

Virgen digna de veneración, ruega por nosotros.

Virgen digna de alabanza, ruega por nosotros.

Virgen poderosa, ruega por nosotros.

Virgen clemente, ruega por nosotros.

Virgen fiel, ruega por nosotros.

Espejo de justicia, ruega por nosotros.

Trono de la sabiduría, ruega por nosotros.

Causa de nuestra alegría, ruega por nosotros.

Vaso espiritual, ruega por nosotros.

Vaso digno de honor, ruega por nosotros.

Vaso insigne de devoción, ruega por nosotros.

Rosa mística, ruega por nosotros.

Torre de David, ruega por nosotros.

Torre de marfil, ruega por nosotros.

Casa de oro, ruega por nosotros.

Arca de la alianza, ruega por nosotros.

Puerta del cielo, ruega por nosotros.

Estrella de la mañana, ruega por nosotros.

Salud de los enfermos, ruega por nosotros.

Refugio de los pecadores, ruega por nosotros.

Consuelo de los afligidos, ruega por nosotros.

Auxilio de los cristianos, ruega por nosotros.

Reina de los ángeles, ruega por nosotros.

Reina de los patriarcas, ruega por nosotros.

Reina de los profetas, ruega por nosotros.

Reina de los apóstoles, ruega por nosotros.

Reina de los mártires, ruega por nosotros.

Reina de los confesores, ruega por nosotros.

Reina de las vírgenes, ruega por nosotros.

Reina de todos los santos, ruega por nosotros.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, perdónanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, escúchanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, ten piedad de nosotros.

— Oremus —
Infunde, Señor, Tu gracia en nuestras almas, para que, pues hemos creído la Encarnación de Tu Hijo Jesucristo Nuestro Señor, anunciada por el Ángel, por los méritos de su santísima Cruz y Pasión seamos llevados a la gloria de la resurrección. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

El auxilio divino permanezca siempre con nosotros.

Amén.

Día 2
Día 2

su desposorio

22 minutos

Día segundo de la Novena para pedir el don de un hijo.

— Señal de la Cruz —
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

— Acto de contrición —
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío. Por ser Tú quien eres, Bondad infinita, y porque te amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberte ofendido. También me pesa que puedas castigarme con las penas del infierno. Ayudado de Tu divina gracia propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta. Amén.

— Oración a los santos abuelos —
¡Oh dignísimos Abuelos de Jesucristo, San Joaquín y Santa Ana! Nosotros, pobres afligidos y pecadores, con la gran confianza que concebimos de sus altos merecimientos, solicitamos eficazmente su patrocinio poderoso en el desconsuelo de una grave necesidad que nos fatiga, para conseguir por su intercesión soberana el alivio que de la divina misericordia pretendemos.

Oigan, pues, nuestros ruegos, y lo que fervorosamente les pedimos. Pero si otra cosa fuere de mayor gloria de Dios, o a nuestra salvación más necesaria, esto es lo que con más afecto estimaremos conseguir de su alto patrocinio. Amén.

— Oración a la Santísima Trinidad —
Beatísima Trinidad, Dios y Señor de todo lo criado. Aunque Tu bondad, por infinita, se inclina a favorecer a todos los mortales que en sus aflicciones invocan Tu nombre santo y admirable, pero ya que Tu providencia dispone que los pobres y pecadores nos valgamos también de Tus amigos y santos, es grandísima la confianza que entre todos Tus grandes amigos y escogidos tiene nuestro afligido espíritu en la santidad incomparable de los gloriosos Patriarcas San Joaquín y Santa Ana, Abuelos de Jesucristo y Padres de su Madre, Esposa del Espíritu Santo, porque juzgamos que en Tu rectísima equidad y universal despacho tienen superior eficacia sus altos merecimientos y suprema dignidad; pues a medida de la soberana honra con que Tu poderoso brazo los aventajó para representación tan elevada en Tu Iglesia y Reino eterno, será el poder que les habrás comunicado, para que nos favorezcan y sean felices sus devotos.

Y pues por ellos nos diste lo cual es más, que es un Dios hombre, y a su Madre, no nos niegues lo que es menos, sino dispón que sea conocido el amor con que los aprecias en la eficacia con que por ellos nos favoreces.

Óigannos, pues, piadosísimos abogados San Joaquín y Santa Ana. Lleguen al trono de la Trinidad Santísima, representando nuestras súplicas con palabras dignas de su gran piedad.

Acuérdense de lo que en veinte años de esterilidad padecieron; y tomen por su cuenta, compadecidos, nuestra causa; pues de lo más íntimo de nuestro corazón ponemos en manos de sus altos merecimientos e intercesión poderosa toda la suerte de nuestro buen despacho.

Apiádense de estos pobres afligidos, por la obligación inmensa en que están a la Trinidad Beatísima, y por el amor con que miran a los redimidos del Verbo eterno, su Nieto. Amén.

— Consideración del día —
(Imitación de Cristo 3, 5)
«El amor nació de Dios, y no puede aquietarse con todo lo creado, sino con el mismo Dios».

El gozo de este día recuerda el desposorio de San Joaquín y Santa Ana. La tradición los presenta como un matrimonio unido en el amor a Dios, y cuenta que Joaquín repartía sus bienes entre el templo y los pobres.

El amor de los esposos viene de Dios y a él conduce. Por eso el gozo pide que Dios una a sí nuestras almas por la gracia y la caridad: cuando los dos se acercan a Dios, se acercan también el uno al otro.

La espera de un hijo puede unir a una pareja, y también puede cansarla. Hay días de esperanza y días de tristeza, conversaciones que duelen y silencios. Joaquín y Ana atravesaron juntos esos años.

También tú puedes cuidar hoy el amor que Dios te ha dado. Si esperas con tu esposo o con tu esposa, que la espera no los separe; si pides por otros, reza para que se sostengan el uno al otro.

Dile hoy a Dios: Señor, une nuestro corazón al Tuyo, y que la espera nos haga más cercanos.

(Quedémonos un momento en silencio.)

— Tres Padrenuestros y tres Avemarías —
(Rezamos tres Padrenuestros y tres Avemarías.)

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.

Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo.

Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.

Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo.

Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.

Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo.

Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

— Gozo para el segundo día —
¡Oh dichosísimos San Joaquín y Santa Ana! Recordámosles el gozo grande que tuvieron cuando se efectuó su Santo Desposorio. Por él les suplicamos nos alcancen de Dios se digne de unir a sí por gracia y caridad perfecta nuestras almas; y lo que les suplicamos en esta Novena, si es del agrado de Dios y bien de nuestras almas. Amén.

(Aquí se hace una breve oración interior a los santos patriarcas, por lo que se pide en esta novena.)

— Oración para todos los días —
¡Gloriosísimos Patriarcas San Joaquín y Santa Ana! Esperamos de su condición nobilísima y singular clemencia que han aceptado este nuestro rendido, aunque corto obsequio, en que de corazón manifestamos nuestra confianza, veneración y afecto; y que habrán representado nuestra aflicción al trono de la piedad. Volvemos a suplicar no nos dejen desconsolados, sin conseguir lo que tanto nuestra necesidad solicita.

Oblíguelos nuestra pobreza suma, y su misma grandeza; y más cuando lo pedimos por la obligación en que están a la Trinidad Beatísima, y por el intensísimo amor que tuvieron y tienen a su Nieto Divino, y a su única Hija, su Madre y nuestra Reina; por todos los gozos que honrosamente aliviaron su vida mortal, y por las amarguísimas aflicciones que experimentaron en la dilación estéril de su parto, y en el exactísimo cumplimiento de la voluntad divina; y finalmente por cuanto aman en el cielo y en la tierra.

Sean, pues, nuestros piadosos Abogados en esta grave necesidad y demanda. Patrocinen siempre nuestra alma, cuerpo y vida a mayor gloria de Dios, y obsequio suyo. Amén.

— Antífona —
Estos son dos olivos fecundos de piedad para el linaje humano: por corona de su tronco tienen como pimpollos en su mesa, a María por hija, y por nieto a un hombre Dios.

— Oración de la antífona —
Dios y Señor, que entre todos Tus santos preferiste para padres de la Madre de Tu Hijo Unigénito a los bienaventurados San Joaquín y Santa Ana: suplicámoste nos concedas que siempre experimentemos favorable el amparo de estos Patriarcas, cuyos merecimientos tan singularmente veneramos. Por el mismo Cristo nuestro Señor. Amén.

— Letanía de Nuestra Señora —
Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad.

Cristo, óyenos.

Cristo, escúchanos.

Dios, Padre celestial, ten piedad de nosotros.

Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.

Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.

Santa Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.

Santa María, ruega por nosotros.

Santa Madre de Dios, ruega por nosotros.

Santa Virgen de las vírgenes, ruega por nosotros.

Madre de Cristo, ruega por nosotros.

Madre de la divina gracia, ruega por nosotros.

Madre purísima, ruega por nosotros.

Madre castísima, ruega por nosotros.

Madre intacta, ruega por nosotros.

Madre sin mancha, ruega por nosotros.

Madre inmaculada, ruega por nosotros.

Madre amable, ruega por nosotros.

Madre admirable, ruega por nosotros.

Madre del Creador, ruega por nosotros.

Madre del Salvador, ruega por nosotros.

Virgen prudentísima, ruega por nosotros.

Virgen digna de veneración, ruega por nosotros.

Virgen digna de alabanza, ruega por nosotros.

Virgen poderosa, ruega por nosotros.

Virgen clemente, ruega por nosotros.

Virgen fiel, ruega por nosotros.

Espejo de justicia, ruega por nosotros.

Trono de la sabiduría, ruega por nosotros.

Causa de nuestra alegría, ruega por nosotros.

Vaso espiritual, ruega por nosotros.

Vaso digno de honor, ruega por nosotros.

Vaso insigne de devoción, ruega por nosotros.

Rosa mística, ruega por nosotros.

Torre de David, ruega por nosotros.

Torre de marfil, ruega por nosotros.

Casa de oro, ruega por nosotros.

Arca de la alianza, ruega por nosotros.

Puerta del cielo, ruega por nosotros.

Estrella de la mañana, ruega por nosotros.

Salud de los enfermos, ruega por nosotros.

Refugio de los pecadores, ruega por nosotros.

Consuelo de los afligidos, ruega por nosotros.

Auxilio de los cristianos, ruega por nosotros.

Reina de los ángeles, ruega por nosotros.

Reina de los patriarcas, ruega por nosotros.

Reina de los profetas, ruega por nosotros.

Reina de los apóstoles, ruega por nosotros.

Reina de los mártires, ruega por nosotros.

Reina de los confesores, ruega por nosotros.

Reina de las vírgenes, ruega por nosotros.

Reina de todos los santos, ruega por nosotros.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, perdónanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, escúchanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, ten piedad de nosotros.

— Oremus —
Infunde, Señor, Tu gracia en nuestras almas, para que, pues hemos creído la Encarnación de Tu Hijo Jesucristo Nuestro Señor, anunciada por el Ángel, por los méritos de su santísima Cruz y Pasión seamos llevados a la gloria de la resurrección. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

El auxilio divino permanezca siempre con nosotros.

Amén.

Día 3
Día 3

El fin de su larga espera

22 minutos

Día tercero de la Novena para pedir el don de un hijo.

— Señal de la Cruz —
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

— Acto de contrición —
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío. Por ser Tú quien eres, Bondad infinita, y porque te amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberte ofendido. También me pesa que puedas castigarme con las penas del infierno. Ayudado de Tu divina gracia propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta. Amén.

— Oración a los santos abuelos —
¡Oh dignísimos Abuelos de Jesucristo, San Joaquín y Santa Ana! Nosotros, pobres afligidos y pecadores, con la gran confianza que concebimos de sus altos merecimientos, solicitamos eficazmente su patrocinio poderoso en el desconsuelo de una grave necesidad que nos fatiga, para conseguir por su intercesión soberana el alivio que de la divina misericordia pretendemos.

Oigan, pues, nuestros ruegos, y lo que fervorosamente les pedimos. Pero si otra cosa fuere de mayor gloria de Dios, o a nuestra salvación más necesaria, esto es lo que con más afecto estimaremos conseguir de su alto patrocinio. Amén.

— Oración a la Santísima Trinidad —
Beatísima Trinidad, Dios y Señor de todo lo criado. Aunque Tu bondad, por infinita, se inclina a favorecer a todos los mortales que en sus aflicciones invocan Tu nombre santo y admirable, pero ya que Tu providencia dispone que los pobres y pecadores nos valgamos también de Tus amigos y santos, es grandísima la confianza que entre todos Tus grandes amigos y escogidos tiene nuestro afligido espíritu en la santidad incomparable de los gloriosos Patriarcas San Joaquín y Santa Ana, Abuelos de Jesucristo y Padres de su Madre, Esposa del Espíritu Santo, porque juzgamos que en Tu rectísima equidad y universal despacho tienen superior eficacia sus altos merecimientos y suprema dignidad; pues a medida de la soberana honra con que Tu poderoso brazo los aventajó para representación tan elevada en Tu Iglesia y Reino eterno, será el poder que les habrás comunicado, para que nos favorezcan y sean felices sus devotos.

Y pues por ellos nos diste lo cual es más, que es un Dios hombre, y a su Madre, no nos niegues lo que es menos, sino dispón que sea conocido el amor con que los aprecias en la eficacia con que por ellos nos favoreces.

Óigannos, pues, piadosísimos abogados San Joaquín y Santa Ana. Lleguen al trono de la Trinidad Santísima, representando nuestras súplicas con palabras dignas de su gran piedad.

Acuérdense de lo que en veinte años de esterilidad padecieron; y tomen por su cuenta, compadecidos, nuestra causa; pues de lo más íntimo de nuestro corazón ponemos en manos de sus altos merecimientos e intercesión poderosa toda la suerte de nuestro buen despacho.

Apiádense de estos pobres afligidos, por la obligación inmensa en que están a la Trinidad Beatísima, y por el amor con que miran a los redimidos del Verbo eterno, su Nieto. Amén.

— Consideración del día —
(1 Samuel 1, 10)
«Ana, con el alma llena de amargura, oró al Señor, llorando sin consuelo».

Así rezaba Ana, la madre de Samuel, en el santuario de Siló. Llevaba años sin hijos y derramó ante Dios toda su pena. La Escritura no esconde su llanto.

Cuenta la tradición que también Santa Ana lloró y rezó durante muchos años; el antiguo libro de esta novena habla de veinte años de espera. El gozo de hoy celebra el consuelo con que ella y Joaquín oyeron del ángel que esa espera terminaba.

Dios escucha las lágrimas de quien reza. Ana, la de Samuel, se levantó de la oración con otro semblante antes de ver cumplido su deseo, porque había dejado su pena en manos de Dios.

También tú puedes decirle a Dios lo que te duele, con tus propias palabras o con tus lágrimas. Él recibe esa oración.

Dile hoy a Dios: Señor, mira mi aflicción y consuélame; que mi esperanza esté siempre en Ti.

(Quedémonos un momento en silencio.)

— Tres Padrenuestros y tres Avemarías —
(Rezamos tres Padrenuestros y tres Avemarías.)

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.

Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo.

Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.

Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo.

Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.

Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo.

Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

— Gozo para el tercer día —
¡Oh dichosísimos San Joaquín y Santa Ana! Recordámosles el consuelo con que oyeron del Arcángel San Gabriel el término de su esterilidad y su elección para ser padres de hija tan escogida.

Por él les suplicamos nos alcancen de Dios fecundidad de buenas obras; y que con nuestro ejemplo y palabras engendremos en todos su cordial devoción y el aprecio de María Santísima, con lo que les pedimos en esta Novena. Amén.

(Aquí se hace una breve oración interior a los santos patriarcas, por lo que se pide en esta novena.)

— Oración para todos los días —
¡Gloriosísimos Patriarcas San Joaquín y Santa Ana! Esperamos de su condición nobilísima y singular clemencia que han aceptado este nuestro rendido, aunque corto obsequio, en que de corazón manifestamos nuestra confianza, veneración y afecto; y que habrán representado nuestra aflicción al trono de la piedad. Volvemos a suplicar no nos dejen desconsolados, sin conseguir lo que tanto nuestra necesidad solicita.

Oblíguelos nuestra pobreza suma, y su misma grandeza; y más cuando lo pedimos por la obligación en que están a la Trinidad Beatísima, y por el intensísimo amor que tuvieron y tienen a su Nieto Divino, y a su única Hija, su Madre y nuestra Reina; por todos los gozos que honrosamente aliviaron su vida mortal, y por las amarguísimas aflicciones que experimentaron en la dilación estéril de su parto, y en el exactísimo cumplimiento de la voluntad divina; y finalmente por cuanto aman en el cielo y en la tierra.

Sean, pues, nuestros piadosos Abogados en esta grave necesidad y demanda. Patrocinen siempre nuestra alma, cuerpo y vida a mayor gloria de Dios, y obsequio suyo. Amén.

— Antífona —
Estos son dos olivos fecundos de piedad para el linaje humano: por corona de su tronco tienen como pimpollos en su mesa, a María por hija, y por nieto a un hombre Dios.

— Oración de la antífona —
Dios y Señor, que entre todos Tus santos preferiste para padres de la Madre de Tu Hijo Unigénito a los bienaventurados San Joaquín y Santa Ana: suplicámoste nos concedas que siempre experimentemos favorable el amparo de estos Patriarcas, cuyos merecimientos tan singularmente veneramos. Por el mismo Cristo nuestro Señor. Amén.

— Letanía de Nuestra Señora —
Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad.

Cristo, óyenos.

Cristo, escúchanos.

Dios, Padre celestial, ten piedad de nosotros.

Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.

Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.

Santa Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.

Santa María, ruega por nosotros.

Santa Madre de Dios, ruega por nosotros.

Santa Virgen de las vírgenes, ruega por nosotros.

Madre de Cristo, ruega por nosotros.

Madre de la divina gracia, ruega por nosotros.

Madre purísima, ruega por nosotros.

Madre castísima, ruega por nosotros.

Madre intacta, ruega por nosotros.

Madre sin mancha, ruega por nosotros.

Madre inmaculada, ruega por nosotros.

Madre amable, ruega por nosotros.

Madre admirable, ruega por nosotros.

Madre del Creador, ruega por nosotros.

Madre del Salvador, ruega por nosotros.

Virgen prudentísima, ruega por nosotros.

Virgen digna de veneración, ruega por nosotros.

Virgen digna de alabanza, ruega por nosotros.

Virgen poderosa, ruega por nosotros.

Virgen clemente, ruega por nosotros.

Virgen fiel, ruega por nosotros.

Espejo de justicia, ruega por nosotros.

Trono de la sabiduría, ruega por nosotros.

Causa de nuestra alegría, ruega por nosotros.

Vaso espiritual, ruega por nosotros.

Vaso digno de honor, ruega por nosotros.

Vaso insigne de devoción, ruega por nosotros.

Rosa mística, ruega por nosotros.

Torre de David, ruega por nosotros.

Torre de marfil, ruega por nosotros.

Casa de oro, ruega por nosotros.

Arca de la alianza, ruega por nosotros.

Puerta del cielo, ruega por nosotros.

Estrella de la mañana, ruega por nosotros.

Salud de los enfermos, ruega por nosotros.

Refugio de los pecadores, ruega por nosotros.

Consuelo de los afligidos, ruega por nosotros.

Auxilio de los cristianos, ruega por nosotros.

Reina de los ángeles, ruega por nosotros.

Reina de los patriarcas, ruega por nosotros.

Reina de los profetas, ruega por nosotros.

Reina de los apóstoles, ruega por nosotros.

Reina de los mártires, ruega por nosotros.

Reina de los confesores, ruega por nosotros.

Reina de las vírgenes, ruega por nosotros.

Reina de todos los santos, ruega por nosotros.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, perdónanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, escúchanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, ten piedad de nosotros.

— Oremus —
Infunde, Señor, Tu gracia en nuestras almas, para que, pues hemos creído la Encarnación de Tu Hijo Jesucristo Nuestro Señor, anunciada por el Ángel, por los méritos de su santísima Cruz y Pasión seamos llevados a la gloria de la resurrección. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

El auxilio divino permanezca siempre con nosotros.

Amén.

Día 4
Día 4

La Concepción de María

21 minutos

Día cuarto de la Novena para pedir el don de un hijo.

— Señal de la Cruz —
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

— Acto de contrición —
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío. Por ser Tú quien eres, Bondad infinita, y porque te amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberte ofendido. También me pesa que puedas castigarme con las penas del infierno. Ayudado de Tu divina gracia propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta. Amén.

— Oración a los santos abuelos —
¡Oh dignísimos Abuelos de Jesucristo, San Joaquín y Santa Ana! Nosotros, pobres afligidos y pecadores, con la gran confianza que concebimos de sus altos merecimientos, solicitamos eficazmente su patrocinio poderoso en el desconsuelo de una grave necesidad que nos fatiga, para conseguir por su intercesión soberana el alivio que de la divina misericordia pretendemos.

Oigan, pues, nuestros ruegos, y lo que fervorosamente les pedimos. Pero si otra cosa fuere de mayor gloria de Dios, o a nuestra salvación más necesaria, esto es lo que con más afecto estimaremos conseguir de su alto patrocinio. Amén.

— Oración a la Santísima Trinidad —
Beatísima Trinidad, Dios y Señor de todo lo criado. Aunque Tu bondad, por infinita, se inclina a favorecer a todos los mortales que en sus aflicciones invocan Tu nombre santo y admirable, pero ya que Tu providencia dispone que los pobres y pecadores nos valgamos también de Tus amigos y santos, es grandísima la confianza que entre todos Tus grandes amigos y escogidos tiene nuestro afligido espíritu en la santidad incomparable de los gloriosos Patriarcas San Joaquín y Santa Ana, Abuelos de Jesucristo y Padres de su Madre, Esposa del Espíritu Santo, porque juzgamos que en Tu rectísima equidad y universal despacho tienen superior eficacia sus altos merecimientos y suprema dignidad; pues a medida de la soberana honra con que Tu poderoso brazo los aventajó para representación tan elevada en Tu Iglesia y Reino eterno, será el poder que les habrás comunicado, para que nos favorezcan y sean felices sus devotos.

Y pues por ellos nos diste lo cual es más, que es un Dios hombre, y a su Madre, no nos niegues lo que es menos, sino dispón que sea conocido el amor con que los aprecias en la eficacia con que por ellos nos favoreces.

Óigannos, pues, piadosísimos abogados San Joaquín y Santa Ana. Lleguen al trono de la Trinidad Santísima, representando nuestras súplicas con palabras dignas de su gran piedad.

Acuérdense de lo que en veinte años de esterilidad padecieron; y tomen por su cuenta, compadecidos, nuestra causa; pues de lo más íntimo de nuestro corazón ponemos en manos de sus altos merecimientos e intercesión poderosa toda la suerte de nuestro buen despacho.

Apiádense de estos pobres afligidos, por la obligación inmensa en que están a la Trinidad Beatísima, y por el amor con que miran a los redimidos del Verbo eterno, su Nieto. Amén.

— Consideración del día —
(Salmo 139 (138), 13)
«Tú hiciste lo más hondo de mi ser, tú me fuiste tejiendo en el vientre de mi madre».

El gozo de este día recuerda la alegría de San Joaquín y Santa Ana cuando María fue concebida. La Iglesia enseña que Dios la preservó de la mancha del pecado original desde el primer instante de su concepción, por los méritos de Cristo.

El salmo dice que Dios teje cada vida en el vientre de su madre. Toda vida humana comienza en las manos de Dios, y ninguna le es indiferente.

El gozo pide también la victoria sobre las huellas del pecado original y paciencia en lo que no se puede evitar. Quien espera un hijo conoce bien esa paciencia: la de los meses que pasan y las noticias que no llegan.

También tú puedes confiar a Dios el deseo de una vida nueva. Él sabe mejor que nadie cómo se forma un ser humano, y te conoce desde antes de que nacieras.

Dile hoy a Dios: Señor, Tú eres el autor de la vida; dame paciencia y confianza en esta espera.

(Quedémonos un momento en silencio.)

— Tres Padrenuestros y tres Avemarías —
(Rezamos tres Padrenuestros y tres Avemarías.)

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.

Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo.

Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.

Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo.

Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.

Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo.

Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

— Gozo para el cuarto día —
¡Oh dichosísimos San Joaquín y Santa Ana! Recordámosles el regocijo que les causó la Concepción purísima de María.

Por él les suplicamos nos alcancen victoria de los efectos de la culpa original, para que no nos arrastren a pecado, y paciencia en los que nos son inevitables; y lo que les pedimos en esta Novena, si es del agrado de Dios y cede en nuestro espiritual beneficio. Amén.

(Aquí se hace una breve oración interior a los santos patriarcas, por lo que se pide en esta novena.)

— Oración para todos los días —
¡Gloriosísimos Patriarcas San Joaquín y Santa Ana! Esperamos de su condición nobilísima y singular clemencia que han aceptado este nuestro rendido, aunque corto obsequio, en que de corazón manifestamos nuestra confianza, veneración y afecto; y que habrán representado nuestra aflicción al trono de la piedad. Volvemos a suplicar no nos dejen desconsolados, sin conseguir lo que tanto nuestra necesidad solicita.

Oblíguelos nuestra pobreza suma, y su misma grandeza; y más cuando lo pedimos por la obligación en que están a la Trinidad Beatísima, y por el intensísimo amor que tuvieron y tienen a su Nieto Divino, y a su única Hija, su Madre y nuestra Reina; por todos los gozos que honrosamente aliviaron su vida mortal, y por las amarguísimas aflicciones que experimentaron en la dilación estéril de su parto, y en el exactísimo cumplimiento de la voluntad divina; y finalmente por cuanto aman en el cielo y en la tierra.

Sean, pues, nuestros piadosos Abogados en esta grave necesidad y demanda. Patrocinen siempre nuestra alma, cuerpo y vida a mayor gloria de Dios, y obsequio suyo. Amén.

— Antífona —
Estos son dos olivos fecundos de piedad para el linaje humano: por corona de su tronco tienen como pimpollos en su mesa, a María por hija, y por nieto a un hombre Dios.

— Oración de la antífona —
Dios y Señor, que entre todos Tus santos preferiste para padres de la Madre de Tu Hijo Unigénito a los bienaventurados San Joaquín y Santa Ana: suplicámoste nos concedas que siempre experimentemos favorable el amparo de estos Patriarcas, cuyos merecimientos tan singularmente veneramos. Por el mismo Cristo nuestro Señor. Amén.

— Letanía de Nuestra Señora —
Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad.

Cristo, óyenos.

Cristo, escúchanos.

Dios, Padre celestial, ten piedad de nosotros.

Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.

Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.

Santa Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.

Santa María, ruega por nosotros.

Santa Madre de Dios, ruega por nosotros.

Santa Virgen de las vírgenes, ruega por nosotros.

Madre de Cristo, ruega por nosotros.

Madre de la divina gracia, ruega por nosotros.

Madre purísima, ruega por nosotros.

Madre castísima, ruega por nosotros.

Madre intacta, ruega por nosotros.

Madre sin mancha, ruega por nosotros.

Madre inmaculada, ruega por nosotros.

Madre amable, ruega por nosotros.

Madre admirable, ruega por nosotros.

Madre del Creador, ruega por nosotros.

Madre del Salvador, ruega por nosotros.

Virgen prudentísima, ruega por nosotros.

Virgen digna de veneración, ruega por nosotros.

Virgen digna de alabanza, ruega por nosotros.

Virgen poderosa, ruega por nosotros.

Virgen clemente, ruega por nosotros.

Virgen fiel, ruega por nosotros.

Espejo de justicia, ruega por nosotros.

Trono de la sabiduría, ruega por nosotros.

Causa de nuestra alegría, ruega por nosotros.

Vaso espiritual, ruega por nosotros.

Vaso digno de honor, ruega por nosotros.

Vaso insigne de devoción, ruega por nosotros.

Rosa mística, ruega por nosotros.

Torre de David, ruega por nosotros.

Torre de marfil, ruega por nosotros.

Casa de oro, ruega por nosotros.

Arca de la alianza, ruega por nosotros.

Puerta del cielo, ruega por nosotros.

Estrella de la mañana, ruega por nosotros.

Salud de los enfermos, ruega por nosotros.

Refugio de los pecadores, ruega por nosotros.

Consuelo de los afligidos, ruega por nosotros.

Auxilio de los cristianos, ruega por nosotros.

Reina de los ángeles, ruega por nosotros.

Reina de los patriarcas, ruega por nosotros.

Reina de los profetas, ruega por nosotros.

Reina de los apóstoles, ruega por nosotros.

Reina de los mártires, ruega por nosotros.

Reina de los confesores, ruega por nosotros.

Reina de las vírgenes, ruega por nosotros.

Reina de todos los santos, ruega por nosotros.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, perdónanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, escúchanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, ten piedad de nosotros.

— Oremus —
Infunde, Señor, Tu gracia en nuestras almas, para que, pues hemos creído la Encarnación de Tu Hijo Jesucristo Nuestro Señor, anunciada por el Ángel, por los méritos de su santísima Cruz y Pasión seamos llevados a la gloria de la resurrección. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

El auxilio divino permanezca siempre con nosotros.

Amén.

Día 5
Día 5

El nacimiento de María

21 minutos

Día quinto de la Novena para pedir el don de un hijo.

— Señal de la Cruz —
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

— Acto de contrición —
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío. Por ser Tú quien eres, Bondad infinita, y porque te amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberte ofendido. También me pesa que puedas castigarme con las penas del infierno. Ayudado de Tu divina gracia propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta. Amén.

— Oración a los santos abuelos —
¡Oh dignísimos Abuelos de Jesucristo, San Joaquín y Santa Ana! Nosotros, pobres afligidos y pecadores, con la gran confianza que concebimos de sus altos merecimientos, solicitamos eficazmente su patrocinio poderoso en el desconsuelo de una grave necesidad que nos fatiga, para conseguir por su intercesión soberana el alivio que de la divina misericordia pretendemos.

Oigan, pues, nuestros ruegos, y lo que fervorosamente les pedimos. Pero si otra cosa fuere de mayor gloria de Dios, o a nuestra salvación más necesaria, esto es lo que con más afecto estimaremos conseguir de su alto patrocinio. Amén.

— Oración a la Santísima Trinidad —
Beatísima Trinidad, Dios y Señor de todo lo criado. Aunque Tu bondad, por infinita, se inclina a favorecer a todos los mortales que en sus aflicciones invocan Tu nombre santo y admirable, pero ya que Tu providencia dispone que los pobres y pecadores nos valgamos también de Tus amigos y santos, es grandísima la confianza que entre todos Tus grandes amigos y escogidos tiene nuestro afligido espíritu en la santidad incomparable de los gloriosos Patriarcas San Joaquín y Santa Ana, Abuelos de Jesucristo y Padres de su Madre, Esposa del Espíritu Santo, porque juzgamos que en Tu rectísima equidad y universal despacho tienen superior eficacia sus altos merecimientos y suprema dignidad; pues a medida de la soberana honra con que Tu poderoso brazo los aventajó para representación tan elevada en Tu Iglesia y Reino eterno, será el poder que les habrás comunicado, para que nos favorezcan y sean felices sus devotos.

Y pues por ellos nos diste lo cual es más, que es un Dios hombre, y a su Madre, no nos niegues lo que es menos, sino dispón que sea conocido el amor con que los aprecias en la eficacia con que por ellos nos favoreces.

Óigannos, pues, piadosísimos abogados San Joaquín y Santa Ana. Lleguen al trono de la Trinidad Santísima, representando nuestras súplicas con palabras dignas de su gran piedad.

Acuérdense de lo que en veinte años de esterilidad padecieron; y tomen por su cuenta, compadecidos, nuestra causa; pues de lo más íntimo de nuestro corazón ponemos en manos de sus altos merecimientos e intercesión poderosa toda la suerte de nuestro buen despacho.

Apiádense de estos pobres afligidos, por la obligación inmensa en que están a la Trinidad Beatísima, y por el amor con que miran a los redimidos del Verbo eterno, su Nieto. Amén.

— Consideración del día —
(1 Samuel 1, 27)
«Por este niño oraba, y el Señor me concedió lo que le había pedido».

Con estas palabras presentó Ana a su hijo Samuel en el santuario. En ellas se oye la alegría de una madre que ha rezado largo tiempo.

El gozo de este día celebra el nacimiento de María, que la Iglesia festeja el 8 de septiembre. Joaquín y Ana recibieron a su hija como un regalo de Dios, después de muchos años de espera.

Toda vida que nace es un don de Dios. Los hijos vienen de él y le pertenecen; los padres los reciben y los cuidan en su nombre.

El gozo pide que nazca en nosotros un amor grande a la Virgen. Quien reza por un hijo puede confiar su deseo a María, que fue esperada y recibida con tanta alegría.

También tú puedes dar gracias hoy por la vida, la tuya y la de los que quieres, aunque tu oración aún espere respuesta.

Dile hoy a Dios: Señor, te doy gracias por el don de la vida; recibe mi deseo y haz Tu voluntad.

(Quedémonos un momento en silencio.)

— Tres Padrenuestros y tres Avemarías —
(Rezamos tres Padrenuestros y tres Avemarías.)

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.

Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo.

Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.

Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo.

Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.

Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo.

Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

— Gozo para el quinto día —
¡Oh dichosísimos San Joaquín y Santa Ana! Recordámosles el gozo con que vieron nacida a María, Criatura a Dios tan agradable. Por él les suplicamos nos alcancen que nazca en nuestros pechos el amor cordial y continuo a esta Señora y a ustedes; y lo que les pedimos en esta Novena. Amén.

(Aquí se hace una breve oración interior a los santos patriarcas, por lo que se pide en esta novena.)

— Oración para todos los días —
¡Gloriosísimos Patriarcas San Joaquín y Santa Ana! Esperamos de su condición nobilísima y singular clemencia que han aceptado este nuestro rendido, aunque corto obsequio, en que de corazón manifestamos nuestra confianza, veneración y afecto; y que habrán representado nuestra aflicción al trono de la piedad. Volvemos a suplicar no nos dejen desconsolados, sin conseguir lo que tanto nuestra necesidad solicita.

Oblíguelos nuestra pobreza suma, y su misma grandeza; y más cuando lo pedimos por la obligación en que están a la Trinidad Beatísima, y por el intensísimo amor que tuvieron y tienen a su Nieto Divino, y a su única Hija, su Madre y nuestra Reina; por todos los gozos que honrosamente aliviaron su vida mortal, y por las amarguísimas aflicciones que experimentaron en la dilación estéril de su parto, y en el exactísimo cumplimiento de la voluntad divina; y finalmente por cuanto aman en el cielo y en la tierra.

Sean, pues, nuestros piadosos Abogados en esta grave necesidad y demanda. Patrocinen siempre nuestra alma, cuerpo y vida a mayor gloria de Dios, y obsequio suyo. Amén.

— Antífona —
Estos son dos olivos fecundos de piedad para el linaje humano: por corona de su tronco tienen como pimpollos en su mesa, a María por hija, y por nieto a un hombre Dios.

— Oración de la antífona —
Dios y Señor, que entre todos Tus santos preferiste para padres de la Madre de Tu Hijo Unigénito a los bienaventurados San Joaquín y Santa Ana: suplicámoste nos concedas que siempre experimentemos favorable el amparo de estos Patriarcas, cuyos merecimientos tan singularmente veneramos. Por el mismo Cristo nuestro Señor. Amén.

— Letanía de Nuestra Señora —
Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad.

Cristo, óyenos.

Cristo, escúchanos.

Dios, Padre celestial, ten piedad de nosotros.

Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.

Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.

Santa Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.

Santa María, ruega por nosotros.

Santa Madre de Dios, ruega por nosotros.

Santa Virgen de las vírgenes, ruega por nosotros.

Madre de Cristo, ruega por nosotros.

Madre de la divina gracia, ruega por nosotros.

Madre purísima, ruega por nosotros.

Madre castísima, ruega por nosotros.

Madre intacta, ruega por nosotros.

Madre sin mancha, ruega por nosotros.

Madre inmaculada, ruega por nosotros.

Madre amable, ruega por nosotros.

Madre admirable, ruega por nosotros.

Madre del Creador, ruega por nosotros.

Madre del Salvador, ruega por nosotros.

Virgen prudentísima, ruega por nosotros.

Virgen digna de veneración, ruega por nosotros.

Virgen digna de alabanza, ruega por nosotros.

Virgen poderosa, ruega por nosotros.

Virgen clemente, ruega por nosotros.

Virgen fiel, ruega por nosotros.

Espejo de justicia, ruega por nosotros.

Trono de la sabiduría, ruega por nosotros.

Causa de nuestra alegría, ruega por nosotros.

Vaso espiritual, ruega por nosotros.

Vaso digno de honor, ruega por nosotros.

Vaso insigne de devoción, ruega por nosotros.

Rosa mística, ruega por nosotros.

Torre de David, ruega por nosotros.

Torre de marfil, ruega por nosotros.

Casa de oro, ruega por nosotros.

Arca de la alianza, ruega por nosotros.

Puerta del cielo, ruega por nosotros.

Estrella de la mañana, ruega por nosotros.

Salud de los enfermos, ruega por nosotros.

Refugio de los pecadores, ruega por nosotros.

Consuelo de los afligidos, ruega por nosotros.

Auxilio de los cristianos, ruega por nosotros.

Reina de los ángeles, ruega por nosotros.

Reina de los patriarcas, ruega por nosotros.

Reina de los profetas, ruega por nosotros.

Reina de los apóstoles, ruega por nosotros.

Reina de los mártires, ruega por nosotros.

Reina de los confesores, ruega por nosotros.

Reina de las vírgenes, ruega por nosotros.

Reina de todos los santos, ruega por nosotros.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, perdónanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, escúchanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, ten piedad de nosotros.

— Oremus —
Infunde, Señor, Tu gracia en nuestras almas, para que, pues hemos creído la Encarnación de Tu Hijo Jesucristo Nuestro Señor, anunciada por el Ángel, por los méritos de su santísima Cruz y Pasión seamos llevados a la gloria de la resurrección. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

El auxilio divino permanezca siempre con nosotros.

Amén.

Día 6
Día 6

María en sus brazos

21 minutos

Día sexto de la Novena para pedir el don de un hijo.

— Señal de la Cruz —
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

— Acto de contrición —
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío. Por ser Tú quien eres, Bondad infinita, y porque te amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberte ofendido. También me pesa que puedas castigarme con las penas del infierno. Ayudado de Tu divina gracia propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta. Amén.

— Oración a los santos abuelos —
¡Oh dignísimos Abuelos de Jesucristo, San Joaquín y Santa Ana! Nosotros, pobres afligidos y pecadores, con la gran confianza que concebimos de sus altos merecimientos, solicitamos eficazmente su patrocinio poderoso en el desconsuelo de una grave necesidad que nos fatiga, para conseguir por su intercesión soberana el alivio que de la divina misericordia pretendemos.

Oigan, pues, nuestros ruegos, y lo que fervorosamente les pedimos. Pero si otra cosa fuere de mayor gloria de Dios, o a nuestra salvación más necesaria, esto es lo que con más afecto estimaremos conseguir de su alto patrocinio. Amén.

— Oración a la Santísima Trinidad —
Beatísima Trinidad, Dios y Señor de todo lo criado. Aunque Tu bondad, por infinita, se inclina a favorecer a todos los mortales que en sus aflicciones invocan Tu nombre santo y admirable, pero ya que Tu providencia dispone que los pobres y pecadores nos valgamos también de Tus amigos y santos, es grandísima la confianza que entre todos Tus grandes amigos y escogidos tiene nuestro afligido espíritu en la santidad incomparable de los gloriosos Patriarcas San Joaquín y Santa Ana, Abuelos de Jesucristo y Padres de su Madre, Esposa del Espíritu Santo, porque juzgamos que en Tu rectísima equidad y universal despacho tienen superior eficacia sus altos merecimientos y suprema dignidad; pues a medida de la soberana honra con que Tu poderoso brazo los aventajó para representación tan elevada en Tu Iglesia y Reino eterno, será el poder que les habrás comunicado, para que nos favorezcan y sean felices sus devotos.

Y pues por ellos nos diste lo cual es más, que es un Dios hombre, y a su Madre, no nos niegues lo que es menos, sino dispón que sea conocido el amor con que los aprecias en la eficacia con que por ellos nos favoreces.

Óigannos, pues, piadosísimos abogados San Joaquín y Santa Ana. Lleguen al trono de la Trinidad Santísima, representando nuestras súplicas con palabras dignas de su gran piedad.

Acuérdense de lo que en veinte años de esterilidad padecieron; y tomen por su cuenta, compadecidos, nuestra causa; pues de lo más íntimo de nuestro corazón ponemos en manos de sus altos merecimientos e intercesión poderosa toda la suerte de nuestro buen despacho.

Apiádense de estos pobres afligidos, por la obligación inmensa en que están a la Trinidad Beatísima, y por el amor con que miran a los redimidos del Verbo eterno, su Nieto. Amén.

— Consideración del día —
(Isaías 49, 15)
«¿Acaso una mujer olvida a la criatura que amamanta, o deja de sentir ternura por el hijo que llevó en su vientre? Aunque ellas lo olvidaran, yo no me olvidaré de ti».

Dios habla de su amor con la imagen de una madre que tiene a su hijo en brazos. Su ternura es aún mayor: aunque una madre olvidara, él no olvida.

El gozo de este día recuerda a San Joaquín y Santa Ana con María en sus brazos. La niña que tanto habían esperado era ya su hija, y en ella Dios preparaba la venida de su Hijo.

El gozo pide la fuerza para poner por obra los mandamientos de Dios. El amor a Dios se muestra así, en lo de cada día, como el cuidado de unos padres por su hija.

También tú estás en los brazos de Dios, y él se acuerda de ti y de tu deseo, aunque el tiempo pase.

Dile hoy a Dios: Señor, que nunca dude de Tu ternura, y que viva cada día según Tu palabra.

(Quedémonos un momento en silencio.)

— Tres Padrenuestros y tres Avemarías —
(Rezamos tres Padrenuestros y tres Avemarías.)

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.

Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo.

Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.

Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo.

Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.

Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo.

Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

— Gozo para el sexto día —
¡Oh dichosísimos San Joaquín y Santa Ana! Recordámosles el alivio que experimentaron teniendo en sus brazos a María Santísima; y por él les pedimos nos consigan eficacia para poner por obra los preceptos divinos, y lo que fuere de obsequio suyo y de María, como también lo que les pedimos en esta Novena. Amén.

(Aquí se hace una breve oración interior a los santos patriarcas, por lo que se pide en esta novena.)

— Oración para todos los días —
¡Gloriosísimos Patriarcas San Joaquín y Santa Ana! Esperamos de su condición nobilísima y singular clemencia que han aceptado este nuestro rendido, aunque corto obsequio, en que de corazón manifestamos nuestra confianza, veneración y afecto; y que habrán representado nuestra aflicción al trono de la piedad. Volvemos a suplicar no nos dejen desconsolados, sin conseguir lo que tanto nuestra necesidad solicita.

Oblíguelos nuestra pobreza suma, y su misma grandeza; y más cuando lo pedimos por la obligación en que están a la Trinidad Beatísima, y por el intensísimo amor que tuvieron y tienen a su Nieto Divino, y a su única Hija, su Madre y nuestra Reina; por todos los gozos que honrosamente aliviaron su vida mortal, y por las amarguísimas aflicciones que experimentaron en la dilación estéril de su parto, y en el exactísimo cumplimiento de la voluntad divina; y finalmente por cuanto aman en el cielo y en la tierra.

Sean, pues, nuestros piadosos Abogados en esta grave necesidad y demanda. Patrocinen siempre nuestra alma, cuerpo y vida a mayor gloria de Dios, y obsequio suyo. Amén.

— Antífona —
Estos son dos olivos fecundos de piedad para el linaje humano: por corona de su tronco tienen como pimpollos en su mesa, a María por hija, y por nieto a un hombre Dios.

— Oración de la antífona —
Dios y Señor, que entre todos Tus santos preferiste para padres de la Madre de Tu Hijo Unigénito a los bienaventurados San Joaquín y Santa Ana: suplicámoste nos concedas que siempre experimentemos favorable el amparo de estos Patriarcas, cuyos merecimientos tan singularmente veneramos. Por el mismo Cristo nuestro Señor. Amén.

— Letanía de Nuestra Señora —
Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad.

Cristo, óyenos.

Cristo, escúchanos.

Dios, Padre celestial, ten piedad de nosotros.

Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.

Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.

Santa Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.

Santa María, ruega por nosotros.

Santa Madre de Dios, ruega por nosotros.

Santa Virgen de las vírgenes, ruega por nosotros.

Madre de Cristo, ruega por nosotros.

Madre de la divina gracia, ruega por nosotros.

Madre purísima, ruega por nosotros.

Madre castísima, ruega por nosotros.

Madre intacta, ruega por nosotros.

Madre sin mancha, ruega por nosotros.

Madre inmaculada, ruega por nosotros.

Madre amable, ruega por nosotros.

Madre admirable, ruega por nosotros.

Madre del Creador, ruega por nosotros.

Madre del Salvador, ruega por nosotros.

Virgen prudentísima, ruega por nosotros.

Virgen digna de veneración, ruega por nosotros.

Virgen digna de alabanza, ruega por nosotros.

Virgen poderosa, ruega por nosotros.

Virgen clemente, ruega por nosotros.

Virgen fiel, ruega por nosotros.

Espejo de justicia, ruega por nosotros.

Trono de la sabiduría, ruega por nosotros.

Causa de nuestra alegría, ruega por nosotros.

Vaso espiritual, ruega por nosotros.

Vaso digno de honor, ruega por nosotros.

Vaso insigne de devoción, ruega por nosotros.

Rosa mística, ruega por nosotros.

Torre de David, ruega por nosotros.

Torre de marfil, ruega por nosotros.

Casa de oro, ruega por nosotros.

Arca de la alianza, ruega por nosotros.

Puerta del cielo, ruega por nosotros.

Estrella de la mañana, ruega por nosotros.

Salud de los enfermos, ruega por nosotros.

Refugio de los pecadores, ruega por nosotros.

Consuelo de los afligidos, ruega por nosotros.

Auxilio de los cristianos, ruega por nosotros.

Reina de los ángeles, ruega por nosotros.

Reina de los patriarcas, ruega por nosotros.

Reina de los profetas, ruega por nosotros.

Reina de los apóstoles, ruega por nosotros.

Reina de los mártires, ruega por nosotros.

Reina de los confesores, ruega por nosotros.

Reina de las vírgenes, ruega por nosotros.

Reina de todos los santos, ruega por nosotros.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, perdónanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, escúchanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, ten piedad de nosotros.

— Oremus —
Infunde, Señor, Tu gracia en nuestras almas, para que, pues hemos creído la Encarnación de Tu Hijo Jesucristo Nuestro Señor, anunciada por el Ángel, por los méritos de su santísima Cruz y Pasión seamos llevados a la gloria de la resurrección. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

El auxilio divino permanezca siempre con nosotros.

Amén.

Día 7
Día 7

La presentación de María en el templo

22 minutos

Día séptimo de la Novena para pedir el don de un hijo.

— Señal de la Cruz —
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

— Acto de contrición —
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío. Por ser Tú quien eres, Bondad infinita, y porque te amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberte ofendido. También me pesa que puedas castigarme con las penas del infierno. Ayudado de Tu divina gracia propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta. Amén.

— Oración a los santos abuelos —
¡Oh dignísimos Abuelos de Jesucristo, San Joaquín y Santa Ana! Nosotros, pobres afligidos y pecadores, con la gran confianza que concebimos de sus altos merecimientos, solicitamos eficazmente su patrocinio poderoso en el desconsuelo de una grave necesidad que nos fatiga, para conseguir por su intercesión soberana el alivio que de la divina misericordia pretendemos.

Oigan, pues, nuestros ruegos, y lo que fervorosamente les pedimos. Pero si otra cosa fuere de mayor gloria de Dios, o a nuestra salvación más necesaria, esto es lo que con más afecto estimaremos conseguir de su alto patrocinio. Amén.

— Oración a la Santísima Trinidad —
Beatísima Trinidad, Dios y Señor de todo lo criado. Aunque Tu bondad, por infinita, se inclina a favorecer a todos los mortales que en sus aflicciones invocan Tu nombre santo y admirable, pero ya que Tu providencia dispone que los pobres y pecadores nos valgamos también de Tus amigos y santos, es grandísima la confianza que entre todos Tus grandes amigos y escogidos tiene nuestro afligido espíritu en la santidad incomparable de los gloriosos Patriarcas San Joaquín y Santa Ana, Abuelos de Jesucristo y Padres de su Madre, Esposa del Espíritu Santo, porque juzgamos que en Tu rectísima equidad y universal despacho tienen superior eficacia sus altos merecimientos y suprema dignidad; pues a medida de la soberana honra con que Tu poderoso brazo los aventajó para representación tan elevada en Tu Iglesia y Reino eterno, será el poder que les habrás comunicado, para que nos favorezcan y sean felices sus devotos.

Y pues por ellos nos diste lo cual es más, que es un Dios hombre, y a su Madre, no nos niegues lo que es menos, sino dispón que sea conocido el amor con que los aprecias en la eficacia con que por ellos nos favoreces.

Óigannos, pues, piadosísimos abogados San Joaquín y Santa Ana. Lleguen al trono de la Trinidad Santísima, representando nuestras súplicas con palabras dignas de su gran piedad.

Acuérdense de lo que en veinte años de esterilidad padecieron; y tomen por su cuenta, compadecidos, nuestra causa; pues de lo más íntimo de nuestro corazón ponemos en manos de sus altos merecimientos e intercesión poderosa toda la suerte de nuestro buen despacho.

Apiádense de estos pobres afligidos, por la obligación inmensa en que están a la Trinidad Beatísima, y por el amor con que miran a los redimidos del Verbo eterno, su Nieto. Amén.

— Consideración del día —
(Marcos 14, 36)
«¡Abbá, Padre! Todo te es posible: aparta de mí este cáliz. Pero no lo que yo quiero, sino lo que quieres tú».

Así rezó Jesús en el huerto de Getsemaní. Pidió con toda el alma, y puso su deseo en manos del Padre.

El gozo de este día recuerda que San Joaquín y Santa Ana presentaron a María en el templo para ofrecerla a Dios. Cuenta la tradición que allí mismo, años antes, a Joaquín no le habían dejado presentar su ofrenda porque no tenía hijos; ahora volvía con su hija.

Ofrecer a Dios lo que más se quiere es un acto de fe. Joaquín y Ana entregaron a Dios la hija que él les había dado.

También tú puedes pedir con insistencia y, a la vez, poner tu deseo en manos de Dios. Así rezó Jesús: pidió al Padre y se entregó a él.

Dile hoy a Dios: Padre, Tú lo puedes todo; te pido este don, y me pongo en Tus manos.

(Quedémonos un momento en silencio.)

— Tres Padrenuestros y tres Avemarías —
(Rezamos tres Padrenuestros y tres Avemarías.)

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.

Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo.

Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.

Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo.

Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.

Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo.

Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

— Gozo para el séptimo día —
¡Oh dichosísimos San Joaquín y Santa Ana! Recordámosles el excesivo consuelo que tuvo su varonil espíritu de poderle ofrecer ya a Dios víctima tan de su agrado en su templo, de donde por estériles habían sido con ignominia desechados.

Por él les suplicamos nos alcancen de la bondad divina que nuestras obras y sacrificios le sean por los suyos agradables; y lo que les pedimos en esta Novena, si es del agrado de Dios y bien de nuestras almas. Amén.

(Aquí se hace una breve oración interior a los santos patriarcas, por lo que se pide en esta novena.)

— Oración para todos los días —
¡Gloriosísimos Patriarcas San Joaquín y Santa Ana! Esperamos de su condición nobilísima y singular clemencia que han aceptado este nuestro rendido, aunque corto obsequio, en que de corazón manifestamos nuestra confianza, veneración y afecto; y que habrán representado nuestra aflicción al trono de la piedad. Volvemos a suplicar no nos dejen desconsolados, sin conseguir lo que tanto nuestra necesidad solicita.

Oblíguelos nuestra pobreza suma, y su misma grandeza; y más cuando lo pedimos por la obligación en que están a la Trinidad Beatísima, y por el intensísimo amor que tuvieron y tienen a su Nieto Divino, y a su única Hija, su Madre y nuestra Reina; por todos los gozos que honrosamente aliviaron su vida mortal, y por las amarguísimas aflicciones que experimentaron en la dilación estéril de su parto, y en el exactísimo cumplimiento de la voluntad divina; y finalmente por cuanto aman en el cielo y en la tierra.

Sean, pues, nuestros piadosos Abogados en esta grave necesidad y demanda. Patrocinen siempre nuestra alma, cuerpo y vida a mayor gloria de Dios, y obsequio suyo. Amén.

— Antífona —
Estos son dos olivos fecundos de piedad para el linaje humano: por corona de su tronco tienen como pimpollos en su mesa, a María por hija, y por nieto a un hombre Dios.

— Oración de la antífona —
Dios y Señor, que entre todos Tus santos preferiste para padres de la Madre de Tu Hijo Unigénito a los bienaventurados San Joaquín y Santa Ana: suplicámoste nos concedas que siempre experimentemos favorable el amparo de estos Patriarcas, cuyos merecimientos tan singularmente veneramos. Por el mismo Cristo nuestro Señor. Amén.

— Letanía de Nuestra Señora —
Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad.

Cristo, óyenos.

Cristo, escúchanos.

Dios, Padre celestial, ten piedad de nosotros.

Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.

Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.

Santa Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.

Santa María, ruega por nosotros.

Santa Madre de Dios, ruega por nosotros.

Santa Virgen de las vírgenes, ruega por nosotros.

Madre de Cristo, ruega por nosotros.

Madre de la divina gracia, ruega por nosotros.

Madre purísima, ruega por nosotros.

Madre castísima, ruega por nosotros.

Madre intacta, ruega por nosotros.

Madre sin mancha, ruega por nosotros.

Madre inmaculada, ruega por nosotros.

Madre amable, ruega por nosotros.

Madre admirable, ruega por nosotros.

Madre del Creador, ruega por nosotros.

Madre del Salvador, ruega por nosotros.

Virgen prudentísima, ruega por nosotros.

Virgen digna de veneración, ruega por nosotros.

Virgen digna de alabanza, ruega por nosotros.

Virgen poderosa, ruega por nosotros.

Virgen clemente, ruega por nosotros.

Virgen fiel, ruega por nosotros.

Espejo de justicia, ruega por nosotros.

Trono de la sabiduría, ruega por nosotros.

Causa de nuestra alegría, ruega por nosotros.

Vaso espiritual, ruega por nosotros.

Vaso digno de honor, ruega por nosotros.

Vaso insigne de devoción, ruega por nosotros.

Rosa mística, ruega por nosotros.

Torre de David, ruega por nosotros.

Torre de marfil, ruega por nosotros.

Casa de oro, ruega por nosotros.

Arca de la alianza, ruega por nosotros.

Puerta del cielo, ruega por nosotros.

Estrella de la mañana, ruega por nosotros.

Salud de los enfermos, ruega por nosotros.

Refugio de los pecadores, ruega por nosotros.

Consuelo de los afligidos, ruega por nosotros.

Auxilio de los cristianos, ruega por nosotros.

Reina de los ángeles, ruega por nosotros.

Reina de los patriarcas, ruega por nosotros.

Reina de los profetas, ruega por nosotros.

Reina de los apóstoles, ruega por nosotros.

Reina de los mártires, ruega por nosotros.

Reina de los confesores, ruega por nosotros.

Reina de las vírgenes, ruega por nosotros.

Reina de todos los santos, ruega por nosotros.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, perdónanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, escúchanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, ten piedad de nosotros.

— Oremus —
Infunde, Señor, Tu gracia en nuestras almas, para que, pues hemos creído la Encarnación de Tu Hijo Jesucristo Nuestro Señor, anunciada por el Ángel, por los méritos de su santísima Cruz y Pasión seamos llevados a la gloria de la resurrección. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

El auxilio divino permanezca siempre con nosotros.

Amén.

Día 8
Día 8

De su hija nacería el Salvador

21 minutos

Día octavo de la Novena para pedir el don de un hijo.

— Señal de la Cruz —
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

— Acto de contrición —
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío. Por ser Tú quien eres, Bondad infinita, y porque te amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberte ofendido. También me pesa que puedas castigarme con las penas del infierno. Ayudado de Tu divina gracia propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta. Amén.

— Oración a los santos abuelos —
¡Oh dignísimos Abuelos de Jesucristo, San Joaquín y Santa Ana! Nosotros, pobres afligidos y pecadores, con la gran confianza que concebimos de sus altos merecimientos, solicitamos eficazmente su patrocinio poderoso en el desconsuelo de una grave necesidad que nos fatiga, para conseguir por su intercesión soberana el alivio que de la divina misericordia pretendemos.

Oigan, pues, nuestros ruegos, y lo que fervorosamente les pedimos. Pero si otra cosa fuere de mayor gloria de Dios, o a nuestra salvación más necesaria, esto es lo que con más afecto estimaremos conseguir de su alto patrocinio. Amén.

— Oración a la Santísima Trinidad —
Beatísima Trinidad, Dios y Señor de todo lo criado. Aunque Tu bondad, por infinita, se inclina a favorecer a todos los mortales que en sus aflicciones invocan Tu nombre santo y admirable, pero ya que Tu providencia dispone que los pobres y pecadores nos valgamos también de Tus amigos y santos, es grandísima la confianza que entre todos Tus grandes amigos y escogidos tiene nuestro afligido espíritu en la santidad incomparable de los gloriosos Patriarcas San Joaquín y Santa Ana, Abuelos de Jesucristo y Padres de su Madre, Esposa del Espíritu Santo, porque juzgamos que en Tu rectísima equidad y universal despacho tienen superior eficacia sus altos merecimientos y suprema dignidad; pues a medida de la soberana honra con que Tu poderoso brazo los aventajó para representación tan elevada en Tu Iglesia y Reino eterno, será el poder que les habrás comunicado, para que nos favorezcan y sean felices sus devotos.

Y pues por ellos nos diste lo cual es más, que es un Dios hombre, y a su Madre, no nos niegues lo que es menos, sino dispón que sea conocido el amor con que los aprecias en la eficacia con que por ellos nos favoreces.

Óigannos, pues, piadosísimos abogados San Joaquín y Santa Ana. Lleguen al trono de la Trinidad Santísima, representando nuestras súplicas con palabras dignas de su gran piedad.

Acuérdense de lo que en veinte años de esterilidad padecieron; y tomen por su cuenta, compadecidos, nuestra causa; pues de lo más íntimo de nuestro corazón ponemos en manos de sus altos merecimientos e intercesión poderosa toda la suerte de nuestro buen despacho.

Apiádense de estos pobres afligidos, por la obligación inmensa en que están a la Trinidad Beatísima, y por el amor con que miran a los redimidos del Verbo eterno, su Nieto. Amén.

— Consideración del día —
(Lucas 1, 48)
«Miró la pequeñez de su esclava. Desde ahora todas las generaciones me llamarán dichosa».

Así cantó María en casa de Isabel, cuando llevaba en su seno al Hijo de Dios. Isabel, que no había podido tener hijos, esperaba también el suyo.

El gozo de este día recuerda, con la piedad antigua, la alegría de San Joaquín y Santa Ana al saber que de su hija nacería el Mesías. Por María, su casa quedó unida para siempre a la historia de la salvación.

Dios mira la pequeñez: la de una joven de Nazaret, la de una anciana que no había podido tener hijos, la de unos padres que esperaron largamente. Por esos caminos humildes llegó el Salvador.

El gozo pide que la redención nos aproveche. Lo más grande que Dios da es su Hijo, y ese don es ya para ti. También tú puedes cantar hoy con María lo que Dios ha hecho en tu vida, aun mientras esperas.

Dile hoy a Dios: Señor, mira mi pequeñez y cumple en mí Tu obra.

(Quedémonos un momento en silencio.)

— Tres Padrenuestros y tres Avemarías —
(Rezamos tres Padrenuestros y tres Avemarías.)

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.

Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo.

Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.

Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo.

Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.

Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo.

Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

— Gozo para el octavo día —
¡Oh dichosísimos San Joaquín y Santa Ana! Recordámosles el colmo de alegría que sintieron cuando el Arcángel San Gabriel les reveló que de su hija había de nacer el Mesías tan deseado. Por él les suplicamos en albricias nos consigan que la redención común nos aproveche con especialidad; y lo que les pedimos en esta Novena. Amén.

(Aquí se hace una breve oración interior a los santos patriarcas, por lo que se pide en esta novena.)

— Oración para todos los días —
¡Gloriosísimos Patriarcas San Joaquín y Santa Ana! Esperamos de su condición nobilísima y singular clemencia que han aceptado este nuestro rendido, aunque corto obsequio, en que de corazón manifestamos nuestra confianza, veneración y afecto; y que habrán representado nuestra aflicción al trono de la piedad. Volvemos a suplicar no nos dejen desconsolados, sin conseguir lo que tanto nuestra necesidad solicita.

Oblíguelos nuestra pobreza suma, y su misma grandeza; y más cuando lo pedimos por la obligación en que están a la Trinidad Beatísima, y por el intensísimo amor que tuvieron y tienen a su Nieto Divino, y a su única Hija, su Madre y nuestra Reina; por todos los gozos que honrosamente aliviaron su vida mortal, y por las amarguísimas aflicciones que experimentaron en la dilación estéril de su parto, y en el exactísimo cumplimiento de la voluntad divina; y finalmente por cuanto aman en el cielo y en la tierra.

Sean, pues, nuestros piadosos Abogados en esta grave necesidad y demanda. Patrocinen siempre nuestra alma, cuerpo y vida a mayor gloria de Dios, y obsequio suyo. Amén.

— Antífona —
Estos son dos olivos fecundos de piedad para el linaje humano: por corona de su tronco tienen como pimpollos en su mesa, a María por hija, y por nieto a un hombre Dios.

— Oración de la antífona —
Dios y Señor, que entre todos Tus santos preferiste para padres de la Madre de Tu Hijo Unigénito a los bienaventurados San Joaquín y Santa Ana: suplicámoste nos concedas que siempre experimentemos favorable el amparo de estos Patriarcas, cuyos merecimientos tan singularmente veneramos. Por el mismo Cristo nuestro Señor. Amén.

— Letanía de Nuestra Señora —
Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad.

Cristo, óyenos.

Cristo, escúchanos.

Dios, Padre celestial, ten piedad de nosotros.

Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.

Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.

Santa Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.

Santa María, ruega por nosotros.

Santa Madre de Dios, ruega por nosotros.

Santa Virgen de las vírgenes, ruega por nosotros.

Madre de Cristo, ruega por nosotros.

Madre de la divina gracia, ruega por nosotros.

Madre purísima, ruega por nosotros.

Madre castísima, ruega por nosotros.

Madre intacta, ruega por nosotros.

Madre sin mancha, ruega por nosotros.

Madre inmaculada, ruega por nosotros.

Madre amable, ruega por nosotros.

Madre admirable, ruega por nosotros.

Madre del Creador, ruega por nosotros.

Madre del Salvador, ruega por nosotros.

Virgen prudentísima, ruega por nosotros.

Virgen digna de veneración, ruega por nosotros.

Virgen digna de alabanza, ruega por nosotros.

Virgen poderosa, ruega por nosotros.

Virgen clemente, ruega por nosotros.

Virgen fiel, ruega por nosotros.

Espejo de justicia, ruega por nosotros.

Trono de la sabiduría, ruega por nosotros.

Causa de nuestra alegría, ruega por nosotros.

Vaso espiritual, ruega por nosotros.

Vaso digno de honor, ruega por nosotros.

Vaso insigne de devoción, ruega por nosotros.

Rosa mística, ruega por nosotros.

Torre de David, ruega por nosotros.

Torre de marfil, ruega por nosotros.

Casa de oro, ruega por nosotros.

Arca de la alianza, ruega por nosotros.

Puerta del cielo, ruega por nosotros.

Estrella de la mañana, ruega por nosotros.

Salud de los enfermos, ruega por nosotros.

Refugio de los pecadores, ruega por nosotros.

Consuelo de los afligidos, ruega por nosotros.

Auxilio de los cristianos, ruega por nosotros.

Reina de los ángeles, ruega por nosotros.

Reina de los patriarcas, ruega por nosotros.

Reina de los profetas, ruega por nosotros.

Reina de los apóstoles, ruega por nosotros.

Reina de los mártires, ruega por nosotros.

Reina de los confesores, ruega por nosotros.

Reina de las vírgenes, ruega por nosotros.

Reina de todos los santos, ruega por nosotros.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, perdónanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, escúchanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, ten piedad de nosotros.

— Oremus —
Infunde, Señor, Tu gracia en nuestras almas, para que, pues hemos creído la Encarnación de Tu Hijo Jesucristo Nuestro Señor, anunciada por el Ángel, por los méritos de su santísima Cruz y Pasión seamos llevados a la gloria de la resurrección. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

El auxilio divino permanezca siempre con nosotros.

Amén.

Día 9
Día 9

Ver resucitado a su nieto

22 minutos

Día noveno de la Novena para pedir el don de un hijo.

— Señal de la Cruz —
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

— Acto de contrición —
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío. Por ser Tú quien eres, Bondad infinita, y porque te amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberte ofendido. También me pesa que puedas castigarme con las penas del infierno. Ayudado de Tu divina gracia propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta. Amén.

— Oración a los santos abuelos —
¡Oh dignísimos Abuelos de Jesucristo, San Joaquín y Santa Ana! Nosotros, pobres afligidos y pecadores, con la gran confianza que concebimos de sus altos merecimientos, solicitamos eficazmente su patrocinio poderoso en el desconsuelo de una grave necesidad que nos fatiga, para conseguir por su intercesión soberana el alivio que de la divina misericordia pretendemos.

Oigan, pues, nuestros ruegos, y lo que fervorosamente les pedimos. Pero si otra cosa fuere de mayor gloria de Dios, o a nuestra salvación más necesaria, esto es lo que con más afecto estimaremos conseguir de su alto patrocinio. Amén.

— Oración a la Santísima Trinidad —
Beatísima Trinidad, Dios y Señor de todo lo criado. Aunque Tu bondad, por infinita, se inclina a favorecer a todos los mortales que en sus aflicciones invocan Tu nombre santo y admirable, pero ya que Tu providencia dispone que los pobres y pecadores nos valgamos también de Tus amigos y santos, es grandísima la confianza que entre todos Tus grandes amigos y escogidos tiene nuestro afligido espíritu en la santidad incomparable de los gloriosos Patriarcas San Joaquín y Santa Ana, Abuelos de Jesucristo y Padres de su Madre, Esposa del Espíritu Santo, porque juzgamos que en Tu rectísima equidad y universal despacho tienen superior eficacia sus altos merecimientos y suprema dignidad; pues a medida de la soberana honra con que Tu poderoso brazo los aventajó para representación tan elevada en Tu Iglesia y Reino eterno, será el poder que les habrás comunicado, para que nos favorezcan y sean felices sus devotos.

Y pues por ellos nos diste lo cual es más, que es un Dios hombre, y a su Madre, no nos niegues lo que es menos, sino dispón que sea conocido el amor con que los aprecias en la eficacia con que por ellos nos favoreces.

Óigannos, pues, piadosísimos abogados San Joaquín y Santa Ana. Lleguen al trono de la Trinidad Santísima, representando nuestras súplicas con palabras dignas de su gran piedad.

Acuérdense de lo que en veinte años de esterilidad padecieron; y tomen por su cuenta, compadecidos, nuestra causa; pues de lo más íntimo de nuestro corazón ponemos en manos de sus altos merecimientos e intercesión poderosa toda la suerte de nuestro buen despacho.

Apiádense de estos pobres afligidos, por la obligación inmensa en que están a la Trinidad Beatísima, y por el amor con que miran a los redimidos del Verbo eterno, su Nieto. Amén.

— Consideración del día —
(Lamentaciones 3, 26)
«Es bueno aguardar en silencio la salvación del Señor».

El último gozo mira a la Pascua. Recuerda, con la piedad antigua, la alegría de San Joaquín y Santa Ana al ver resucitado a su nieto, vencedor de la muerte.

La resurrección de Jesús es la esperanza de toda espera. Dios tiene la última palabra sobre cada historia, y su última palabra es la vida.

El gozo pide contarnos entre los que se salvan y vivir de manera que agrade a Dios. Esa es la gracia mayor, la que Dios quiere para todos.

También tú terminas hoy esta novena. Deja tu deseo en manos de Dios, sigue esperando en él y acepta su voluntad, sea cual sea su respuesta. Esperar en silencio es también una manera de rezar.

Dile hoy a Dios: Señor, espero en Ti; que en todo se cumpla Tu voluntad, y que un día contemple Tu gloria con todos los santos.

(Quedémonos un momento en silencio.)

— Tres Padrenuestros y tres Avemarías —
(Rezamos tres Padrenuestros y tres Avemarías.)

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.

Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo.

Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.

Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo.

Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.

Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo.

Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

— Gozo para el noveno día —
¡Oh dichosísimos San Joaquín y Santa Ana! Recordámosles la gloria y regocijo inefable que tuvieron cuando (según piadosamente creemos) en cuerpo y alma gloriosos vieron resucitado con potestad suprema a su nieto divino, para gozarle así eternamente.

Por él les suplicamos nos consigan ser del número de los predestinados, y que obremos de suerte que lo merezcamos con plenitud de agrado divino; y lo que les hemos suplicado en estos nueve días, si es del agrado de Dios y conveniente a nuestra eterna salud. Amén.

(Aquí se hace una breve oración interior a los santos patriarcas, por lo que se pide en esta novena.)

— Oración para todos los días —
¡Gloriosísimos Patriarcas San Joaquín y Santa Ana! Esperamos de su condición nobilísima y singular clemencia que han aceptado este nuestro rendido, aunque corto obsequio, en que de corazón manifestamos nuestra confianza, veneración y afecto; y que habrán representado nuestra aflicción al trono de la piedad. Volvemos a suplicar no nos dejen desconsolados, sin conseguir lo que tanto nuestra necesidad solicita.

Oblíguelos nuestra pobreza suma, y su misma grandeza; y más cuando lo pedimos por la obligación en que están a la Trinidad Beatísima, y por el intensísimo amor que tuvieron y tienen a su Nieto Divino, y a su única Hija, su Madre y nuestra Reina; por todos los gozos que honrosamente aliviaron su vida mortal, y por las amarguísimas aflicciones que experimentaron en la dilación estéril de su parto, y en el exactísimo cumplimiento de la voluntad divina; y finalmente por cuanto aman en el cielo y en la tierra.

Sean, pues, nuestros piadosos Abogados en esta grave necesidad y demanda. Patrocinen siempre nuestra alma, cuerpo y vida a mayor gloria de Dios, y obsequio suyo. Amén.

— Antífona —
Estos son dos olivos fecundos de piedad para el linaje humano: por corona de su tronco tienen como pimpollos en su mesa, a María por hija, y por nieto a un hombre Dios.

— Oración de la antífona —
Dios y Señor, que entre todos Tus santos preferiste para padres de la Madre de Tu Hijo Unigénito a los bienaventurados San Joaquín y Santa Ana: suplicámoste nos concedas que siempre experimentemos favorable el amparo de estos Patriarcas, cuyos merecimientos tan singularmente veneramos. Por el mismo Cristo nuestro Señor. Amén.

— Letanía de Nuestra Señora —
Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad.

Cristo, óyenos.

Cristo, escúchanos.

Dios, Padre celestial, ten piedad de nosotros.

Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.

Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.

Santa Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.

Santa María, ruega por nosotros.

Santa Madre de Dios, ruega por nosotros.

Santa Virgen de las vírgenes, ruega por nosotros.

Madre de Cristo, ruega por nosotros.

Madre de la divina gracia, ruega por nosotros.

Madre purísima, ruega por nosotros.

Madre castísima, ruega por nosotros.

Madre intacta, ruega por nosotros.

Madre sin mancha, ruega por nosotros.

Madre inmaculada, ruega por nosotros.

Madre amable, ruega por nosotros.

Madre admirable, ruega por nosotros.

Madre del Creador, ruega por nosotros.

Madre del Salvador, ruega por nosotros.

Virgen prudentísima, ruega por nosotros.

Virgen digna de veneración, ruega por nosotros.

Virgen digna de alabanza, ruega por nosotros.

Virgen poderosa, ruega por nosotros.

Virgen clemente, ruega por nosotros.

Virgen fiel, ruega por nosotros.

Espejo de justicia, ruega por nosotros.

Trono de la sabiduría, ruega por nosotros.

Causa de nuestra alegría, ruega por nosotros.

Vaso espiritual, ruega por nosotros.

Vaso digno de honor, ruega por nosotros.

Vaso insigne de devoción, ruega por nosotros.

Rosa mística, ruega por nosotros.

Torre de David, ruega por nosotros.

Torre de marfil, ruega por nosotros.

Casa de oro, ruega por nosotros.

Arca de la alianza, ruega por nosotros.

Puerta del cielo, ruega por nosotros.

Estrella de la mañana, ruega por nosotros.

Salud de los enfermos, ruega por nosotros.

Refugio de los pecadores, ruega por nosotros.

Consuelo de los afligidos, ruega por nosotros.

Auxilio de los cristianos, ruega por nosotros.

Reina de los ángeles, ruega por nosotros.

Reina de los patriarcas, ruega por nosotros.

Reina de los profetas, ruega por nosotros.

Reina de los apóstoles, ruega por nosotros.

Reina de los mártires, ruega por nosotros.

Reina de los confesores, ruega por nosotros.

Reina de las vírgenes, ruega por nosotros.

Reina de todos los santos, ruega por nosotros.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, perdónanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, escúchanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, ten piedad de nosotros.

— Oremus —
Infunde, Señor, Tu gracia en nuestras almas, para que, pues hemos creído la Encarnación de Tu Hijo Jesucristo Nuestro Señor, anunciada por el Ángel, por los méritos de su santísima Cruz y Pasión seamos llevados a la gloria de la resurrección. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

El auxilio divino permanezca siempre con nosotros.

Amén.

También hoy