Novena · 9 días

Novena a la Inmaculada Concepción

Nueve días con María Inmaculada en Adviento

Rézala en Bendita con una voz cálida y un recordatorio cada día, para no perder el ritmo.

Día 1

Preservada del pecado original

17 minutos

Día primero de la Novena a la Inmaculada Concepción.

— Señal de la Cruz —
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

— Acto de contrición —
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío. Por ser Tú quien eres, Bondad infinita, y porque te amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberte ofendido. También me pesa que puedas castigarme con las penas del infierno. Ayudado de Tu divina gracia propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta. Amén.

— Ofrecimiento —
Señor Jesucristo, por medio de María, Tu Madre Inmaculada, te ofrezco este día de la novena: las oraciones que voy a rezar y la gracia que vengo a pedirte. Acéptalo por su intercesión y haz que este rato de oración me acerque más a Ti. Amén.

— Oración preparatoria —
Dios te salve, María, llena de gracia, la más bendita de todas las mujeres; Virgen única, Virgen santa y sin defecto, escogida para ser Madre de Dios y por eso guardada de todo pecado desde el primer momento de tu Concepción. Si por Eva entró en el mundo la muerte, por ti nos ha llegado la vida, porque Dios, en su gracia, te escogió como Madre del pueblo nuevo que Jesucristo ganó con su sangre.

A ti, Madre purísima, que levantas a los hijos caídos de Adán y Eva, acudimos con confianza en esta novena, y te suplicamos que nos alcances la gracia de ser de verdad hijos tuyos y de tu Hijo Jesucristo, limpios de todo pecado.

Acuérdate, Virgen santísima, de que Dios te hizo Madre suya no solo para tu honra y tu gloria, sino también para nuestra salvación y para el bien de todos los hombres. Acuérdate de que nunca se ha oído decir que alguno de los que han buscado tu amparo y han pedido tu ayuda haya quedado abandonado.

No me abandones tampoco a mí, porque sin ti me perdería; yo tampoco quiero apartarme de ti, sino amarte y honrarte cada día con un cariño más sincero.

Y sobre todo alcánzame tres gracias: no caer nunca en pecado mortal, estimar de verdad la vida cristiana y tener una buena muerte. Alcánzame también la gracia que te pido en esta novena.

— Consideración —
(Efesios 1, 4)
«Nos eligió en él antes de la creación del mundo, para que fuéramos santos y sin mancha ante él».

Dios pensó en María desde siempre. La eligió para ser la Madre de su Hijo y la preparó para ello: desde el primer instante de su vida la guardó libre del pecado original, que todos heredamos de Adán.

Lo hizo en previsión de los méritos de Cristo, que iba a nacer de ella: no tuvo que ser lavada del pecado, porque nunca lo tuvo.

Así lo definió el papa Pío IX en 1854, al proclamar el dogma de la Inmaculada Concepción. El Concilio Vaticano II añade que también María fue redimida por su Hijo, y de un modo más alto.

Tú recibiste esa gracia de otro modo. En el bautismo, Dios te libró del pecado original y te hizo hijo suyo. La carta a los Efesios lo dice de todos los cristianos: elegidos para ser santos y sin mancha.

También tú puedes vivir como quien ha sido elegido. Da gracias por tu bautismo y renueva a menudo las promesas que se hicieron en tu nombre: renunciar al mal y creer en Dios.

Señor, Tú que preservaste a María de todo pecado, concédeme vivir siempre como hijo Tuyo, fiel a la gracia de mi bautismo.

(Quedémonos un momento en silencio.)

— Oración del primer día —
Señor Jesús, Hijo santísimo de María Inmaculada y Redentor nuestro lleno de bondad: Tú preservaste a María, desde su Concepción Inmaculada, de la mancha del pecado original, y a nosotros nos diste el don inmenso de quedar libres de él por el santo bautismo; te pedimos con humildad que nos des la gracia de vivir siempre como buenos cristianos, nacidos a una vida nueva en Ti, que eres nuestro Padre santísimo.

(Aquí se hace la petición de la novena.)

— Letanías a la Virgen —
Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo, ten piedad de nosotros.

Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo, óyenos.

Cristo, escúchanos.

Dios, Padre celestial, ten piedad de nosotros.

Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.

Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.

Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.

Santa María, ruega por nosotros.

Santa Madre de Dios, ruega por nosotros.

Santa Virgen de las vírgenes, ruega por nosotros.

Madre de Cristo, ruega por nosotros.

Madre de la Iglesia, ruega por nosotros.

Madre de la misericordia, ruega por nosotros.

Madre de la divina gracia, ruega por nosotros.

Madre de la esperanza, ruega por nosotros.

Madre purísima, ruega por nosotros.

Madre castísima, ruega por nosotros.

Madre inviolada, ruega por nosotros.

Madre inmaculada, ruega por nosotros.

Madre amable, ruega por nosotros.

Madre admirable, ruega por nosotros.

Madre del buen consejo, ruega por nosotros.

Madre del Creador, ruega por nosotros.

Madre del Salvador, ruega por nosotros.

Virgen prudentísima, ruega por nosotros.

Virgen venerable, ruega por nosotros.

Virgen digna de alabanza, ruega por nosotros.

Virgen poderosa, ruega por nosotros.

Virgen clemente, ruega por nosotros.

Virgen fiel, ruega por nosotros.

Espejo de justicia, ruega por nosotros.

Sede de la sabiduría, ruega por nosotros.

Causa de nuestra alegría, ruega por nosotros.

Vaso espiritual, ruega por nosotros.

Vaso digno de honor, ruega por nosotros.

Vaso insigne de devoción, ruega por nosotros.

Rosa mística, ruega por nosotros.

Torre de David, ruega por nosotros.

Torre de marfil, ruega por nosotros.

Casa de oro, ruega por nosotros.

Arca de la Alianza, ruega por nosotros.

Puerta del cielo, ruega por nosotros.

Estrella de la mañana, ruega por nosotros.

Salud de los enfermos, ruega por nosotros.

Refugio de los pecadores, ruega por nosotros.

Consuelo de los migrantes, ruega por nosotros.

Consoladora de los afligidos, ruega por nosotros.

Auxilio de los cristianos, ruega por nosotros.

Reina de los ángeles, ruega por nosotros.

Reina de los patriarcas, ruega por nosotros.

Reina de los profetas, ruega por nosotros.

Reina de los apóstoles, ruega por nosotros.

Reina de los mártires, ruega por nosotros.

Reina de los confesores, ruega por nosotros.

Reina de las vírgenes, ruega por nosotros.

Reina de todos los santos, ruega por nosotros.

Reina concebida sin pecado original, ruega por nosotros.

Reina asunta a los cielos, ruega por nosotros.

Reina del Santísimo Rosario, ruega por nosotros.

Reina de la familia, ruega por nosotros.

Reina de la paz, ruega por nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Ruega por nosotros, santa Madre de Dios.

Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo.

Oremos.

Señor Dios, te pedimos que concedas a Tus siervos gozar siempre de salud en el alma y en el cuerpo; y que, por la gloriosa intercesión de santa María, siempre virgen, quedemos libres de la tristeza de ahora y lleguemos a gozar de la alegría que no termina. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

— Oración final —
Bendita sea tu pureza
y eternamente lo sea,
pues todo un Dios se recrea
en tan graciosa belleza.
A ti, celestial Princesa,
Virgen sagrada María,
te ofrezco desde este día
alma, vida y corazón.
Mírame con compasión,
no me dejes, Madre mía.

Amén.

Día 2
Día 2

Preservada de todo pecado mortal

16 minutos

Día segundo de la Novena a la Inmaculada Concepción.

— Señal de la Cruz —
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

— Acto de contrición —
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío. Por ser Tú quien eres, Bondad infinita, y porque te amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberte ofendido. También me pesa que puedas castigarme con las penas del infierno. Ayudado de Tu divina gracia propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta. Amén.

— Ofrecimiento —
Señor Jesucristo, por medio de María, Tu Madre Inmaculada, te ofrezco este día de la novena: las oraciones que voy a rezar y la gracia que vengo a pedirte. Acéptalo por su intercesión y haz que este rato de oración me acerque más a Ti. Amén.

— Oración preparatoria —
Dios te salve, María, llena de gracia, la más bendita de todas las mujeres; Virgen única, Virgen santa y sin defecto, escogida para ser Madre de Dios y por eso guardada de todo pecado desde el primer momento de tu Concepción. Si por Eva entró en el mundo la muerte, por ti nos ha llegado la vida, porque Dios, en su gracia, te escogió como Madre del pueblo nuevo que Jesucristo ganó con su sangre.

A ti, Madre purísima, que levantas a los hijos caídos de Adán y Eva, acudimos con confianza en esta novena, y te suplicamos que nos alcances la gracia de ser de verdad hijos tuyos y de tu Hijo Jesucristo, limpios de todo pecado.

Acuérdate, Virgen santísima, de que Dios te hizo Madre suya no solo para tu honra y tu gloria, sino también para nuestra salvación y para el bien de todos los hombres. Acuérdate de que nunca se ha oído decir que alguno de los que han buscado tu amparo y han pedido tu ayuda haya quedado abandonado.

No me abandones tampoco a mí, porque sin ti me perdería; yo tampoco quiero apartarme de ti, sino amarte y honrarte cada día con un cariño más sincero.

Y sobre todo alcánzame tres gracias: no caer nunca en pecado mortal, estimar de verdad la vida cristiana y tener una buena muerte. Alcánzame también la gracia que te pido en esta novena.

— Consideración —
(Imitación de Cristo 2, 6)
«Ten buena conciencia, y siempre tendrás alegría».

María no cometió nunca un pecado. En toda su vida no se apartó de Dios, y su alma estuvo siempre en paz. Su alegría se oye en el canto que entonó en casa de Isabel: «Mi alma engrandece al Señor».

Fue un don único de la gracia de Dios, y ella lo recibió con humildad. Respondió con fidelidad desde el «sí» de Nazaret hasta el pie de la cruz.

Nosotros no tenemos ese privilegio. Pero Dios nos da su gracia para evitar el pecado grave, y si caemos, nos espera en la confesión para perdonarnos y devolvernos la paz.

También tú puedes tener la alegría de la buena conciencia. Examina tu vida con sinceridad, y si algo grave te pesa, no lo dejes para después: busca a un sacerdote y confiésate.

Señor, guárdame de ofenderte gravemente, y si alguna vez me aparto de Ti, dame la gracia de volver pronto por una buena confesión.

(Quedémonos un momento en silencio.)

— Oración del segundo día —
Señor Jesús, Hijo santísimo de María Inmaculada y Redentor nuestro lleno de bondad: Tú guardaste a María de todo pecado grave durante su vida entera, y a nosotros nos das Tu gracia para no caer en él y la confesión para levantarnos; te pedimos con humildad, por intercesión de Tu Madre Inmaculada, que nunca cometamos un pecado mortal, y que, si alguna vez caemos en tan grande desgracia, salgamos de él cuanto antes con una buena confesión.

(Aquí se hace la petición de la novena.)

— Letanías a la Virgen —
Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo, ten piedad de nosotros.

Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo, óyenos.

Cristo, escúchanos.

Dios, Padre celestial, ten piedad de nosotros.

Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.

Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.

Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.

Santa María, ruega por nosotros.

Santa Madre de Dios, ruega por nosotros.

Santa Virgen de las vírgenes, ruega por nosotros.

Madre de Cristo, ruega por nosotros.

Madre de la Iglesia, ruega por nosotros.

Madre de la misericordia, ruega por nosotros.

Madre de la divina gracia, ruega por nosotros.

Madre de la esperanza, ruega por nosotros.

Madre purísima, ruega por nosotros.

Madre castísima, ruega por nosotros.

Madre inviolada, ruega por nosotros.

Madre inmaculada, ruega por nosotros.

Madre amable, ruega por nosotros.

Madre admirable, ruega por nosotros.

Madre del buen consejo, ruega por nosotros.

Madre del Creador, ruega por nosotros.

Madre del Salvador, ruega por nosotros.

Virgen prudentísima, ruega por nosotros.

Virgen venerable, ruega por nosotros.

Virgen digna de alabanza, ruega por nosotros.

Virgen poderosa, ruega por nosotros.

Virgen clemente, ruega por nosotros.

Virgen fiel, ruega por nosotros.

Espejo de justicia, ruega por nosotros.

Sede de la sabiduría, ruega por nosotros.

Causa de nuestra alegría, ruega por nosotros.

Vaso espiritual, ruega por nosotros.

Vaso digno de honor, ruega por nosotros.

Vaso insigne de devoción, ruega por nosotros.

Rosa mística, ruega por nosotros.

Torre de David, ruega por nosotros.

Torre de marfil, ruega por nosotros.

Casa de oro, ruega por nosotros.

Arca de la Alianza, ruega por nosotros.

Puerta del cielo, ruega por nosotros.

Estrella de la mañana, ruega por nosotros.

Salud de los enfermos, ruega por nosotros.

Refugio de los pecadores, ruega por nosotros.

Consuelo de los migrantes, ruega por nosotros.

Consoladora de los afligidos, ruega por nosotros.

Auxilio de los cristianos, ruega por nosotros.

Reina de los ángeles, ruega por nosotros.

Reina de los patriarcas, ruega por nosotros.

Reina de los profetas, ruega por nosotros.

Reina de los apóstoles, ruega por nosotros.

Reina de los mártires, ruega por nosotros.

Reina de los confesores, ruega por nosotros.

Reina de las vírgenes, ruega por nosotros.

Reina de todos los santos, ruega por nosotros.

Reina concebida sin pecado original, ruega por nosotros.

Reina asunta a los cielos, ruega por nosotros.

Reina del Santísimo Rosario, ruega por nosotros.

Reina de la familia, ruega por nosotros.

Reina de la paz, ruega por nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Ruega por nosotros, santa Madre de Dios.

Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo.

Oremos.

Señor Dios, te pedimos que concedas a Tus siervos gozar siempre de salud en el alma y en el cuerpo; y que, por la gloriosa intercesión de santa María, siempre virgen, quedemos libres de la tristeza de ahora y lleguemos a gozar de la alegría que no termina. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

— Oración final —
Bendita sea tu pureza
y eternamente lo sea,
pues todo un Dios se recrea
en tan graciosa belleza.
A ti, celestial Princesa,
Virgen sagrada María,
te ofrezco desde este día
alma, vida y corazón.
Mírame con compasión,
no me dejes, Madre mía.

Amén.

Día 3
Día 3

Preservada de todo pecado venial

16 minutos

Día tercero de la Novena a la Inmaculada Concepción.

— Señal de la Cruz —
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

— Acto de contrición —
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío. Por ser Tú quien eres, Bondad infinita, y porque te amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberte ofendido. También me pesa que puedas castigarme con las penas del infierno. Ayudado de Tu divina gracia propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta. Amén.

— Ofrecimiento —
Señor Jesucristo, por medio de María, Tu Madre Inmaculada, te ofrezco este día de la novena: las oraciones que voy a rezar y la gracia que vengo a pedirte. Acéptalo por su intercesión y haz que este rato de oración me acerque más a Ti. Amén.

— Oración preparatoria —
Dios te salve, María, llena de gracia, la más bendita de todas las mujeres; Virgen única, Virgen santa y sin defecto, escogida para ser Madre de Dios y por eso guardada de todo pecado desde el primer momento de tu Concepción. Si por Eva entró en el mundo la muerte, por ti nos ha llegado la vida, porque Dios, en su gracia, te escogió como Madre del pueblo nuevo que Jesucristo ganó con su sangre.

A ti, Madre purísima, que levantas a los hijos caídos de Adán y Eva, acudimos con confianza en esta novena, y te suplicamos que nos alcances la gracia de ser de verdad hijos tuyos y de tu Hijo Jesucristo, limpios de todo pecado.

Acuérdate, Virgen santísima, de que Dios te hizo Madre suya no solo para tu honra y tu gloria, sino también para nuestra salvación y para el bien de todos los hombres. Acuérdate de que nunca se ha oído decir que alguno de los que han buscado tu amparo y han pedido tu ayuda haya quedado abandonado.

No me abandones tampoco a mí, porque sin ti me perdería; yo tampoco quiero apartarme de ti, sino amarte y honrarte cada día con un cariño más sincero.

Y sobre todo alcánzame tres gracias: no caer nunca en pecado mortal, estimar de verdad la vida cristiana y tener una buena muerte. Alcánzame también la gracia que te pido en esta novena.

— Consideración —
(Imitación de Cristo 1, 11)
«Si no vences las cosas pequeñas y ligeras, ¿cómo vencerás las dificultosas?»

La Iglesia enseña que María, por un privilegio especial de Dios, tampoco cometió ningún pecado venial. Ni una impaciencia ni una palabra dura empañaron su alma.

El Evangelio la muestra atenta a lo pequeño. En Caná fue ella quien advirtió que faltaba el vino. En Nazaret vivió años de trabajo y de oración, y guardaba en su corazón todo lo que veía de su Hijo.

Los pecados veniales no rompen la amistad con Dios, pero la debilitan. Poco a poco dejan el corazón sin fuerzas ante la tentación grande.

También tú puedes cuidar lo pequeño: una palabra amable en lugar de una respuesta brusca, la oración que no se deja por pereza, el examen de conciencia al terminar el día. Así se forma una conciencia delicada.

Señor, por intercesión de María Inmaculada, dame una conciencia limpia y atenta, que quiera agradarte también en lo pequeño.

(Quedémonos un momento en silencio.)

— Oración del tercer día —
Señor Jesús, Hijo santísimo de María Inmaculada y Redentor nuestro lleno de bondad: Tú libraste a María de toda falta leve, y nos pides que limpiemos cada vez más nuestra alma para ser dignos de Ti; te pedimos con humildad, por intercesión de Tu Madre Inmaculada, que evitemos los pecados veniales y que cada día busquemos y alcancemos una conciencia más limpia y más delicada.

(Aquí se hace la petición de la novena.)

— Letanías a la Virgen —
Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo, ten piedad de nosotros.

Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo, óyenos.

Cristo, escúchanos.

Dios, Padre celestial, ten piedad de nosotros.

Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.

Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.

Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.

Santa María, ruega por nosotros.

Santa Madre de Dios, ruega por nosotros.

Santa Virgen de las vírgenes, ruega por nosotros.

Madre de Cristo, ruega por nosotros.

Madre de la Iglesia, ruega por nosotros.

Madre de la misericordia, ruega por nosotros.

Madre de la divina gracia, ruega por nosotros.

Madre de la esperanza, ruega por nosotros.

Madre purísima, ruega por nosotros.

Madre castísima, ruega por nosotros.

Madre inviolada, ruega por nosotros.

Madre inmaculada, ruega por nosotros.

Madre amable, ruega por nosotros.

Madre admirable, ruega por nosotros.

Madre del buen consejo, ruega por nosotros.

Madre del Creador, ruega por nosotros.

Madre del Salvador, ruega por nosotros.

Virgen prudentísima, ruega por nosotros.

Virgen venerable, ruega por nosotros.

Virgen digna de alabanza, ruega por nosotros.

Virgen poderosa, ruega por nosotros.

Virgen clemente, ruega por nosotros.

Virgen fiel, ruega por nosotros.

Espejo de justicia, ruega por nosotros.

Sede de la sabiduría, ruega por nosotros.

Causa de nuestra alegría, ruega por nosotros.

Vaso espiritual, ruega por nosotros.

Vaso digno de honor, ruega por nosotros.

Vaso insigne de devoción, ruega por nosotros.

Rosa mística, ruega por nosotros.

Torre de David, ruega por nosotros.

Torre de marfil, ruega por nosotros.

Casa de oro, ruega por nosotros.

Arca de la Alianza, ruega por nosotros.

Puerta del cielo, ruega por nosotros.

Estrella de la mañana, ruega por nosotros.

Salud de los enfermos, ruega por nosotros.

Refugio de los pecadores, ruega por nosotros.

Consuelo de los migrantes, ruega por nosotros.

Consoladora de los afligidos, ruega por nosotros.

Auxilio de los cristianos, ruega por nosotros.

Reina de los ángeles, ruega por nosotros.

Reina de los patriarcas, ruega por nosotros.

Reina de los profetas, ruega por nosotros.

Reina de los apóstoles, ruega por nosotros.

Reina de los mártires, ruega por nosotros.

Reina de los confesores, ruega por nosotros.

Reina de las vírgenes, ruega por nosotros.

Reina de todos los santos, ruega por nosotros.

Reina concebida sin pecado original, ruega por nosotros.

Reina asunta a los cielos, ruega por nosotros.

Reina del Santísimo Rosario, ruega por nosotros.

Reina de la familia, ruega por nosotros.

Reina de la paz, ruega por nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Ruega por nosotros, santa Madre de Dios.

Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo.

Oremos.

Señor Dios, te pedimos que concedas a Tus siervos gozar siempre de salud en el alma y en el cuerpo; y que, por la gloriosa intercesión de santa María, siempre virgen, quedemos libres de la tristeza de ahora y lleguemos a gozar de la alegría que no termina. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

— Oración final —
Bendita sea tu pureza
y eternamente lo sea,
pues todo un Dios se recrea
en tan graciosa belleza.
A ti, celestial Princesa,
Virgen sagrada María,
te ofrezco desde este día
alma, vida y corazón.
Mírame con compasión,
no me dejes, Madre mía.

Amén.

Día 4
Día 4

Dueña de sus pasiones

16 minutos

Día cuarto de la Novena a la Inmaculada Concepción.

— Señal de la Cruz —
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

— Acto de contrición —
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío. Por ser Tú quien eres, Bondad infinita, y porque te amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberte ofendido. También me pesa que puedas castigarme con las penas del infierno. Ayudado de Tu divina gracia propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta. Amén.

— Ofrecimiento —
Señor Jesucristo, por medio de María, Tu Madre Inmaculada, te ofrezco este día de la novena: las oraciones que voy a rezar y la gracia que vengo a pedirte. Acéptalo por su intercesión y haz que este rato de oración me acerque más a Ti. Amén.

— Oración preparatoria —
Dios te salve, María, llena de gracia, la más bendita de todas las mujeres; Virgen única, Virgen santa y sin defecto, escogida para ser Madre de Dios y por eso guardada de todo pecado desde el primer momento de tu Concepción. Si por Eva entró en el mundo la muerte, por ti nos ha llegado la vida, porque Dios, en su gracia, te escogió como Madre del pueblo nuevo que Jesucristo ganó con su sangre.

A ti, Madre purísima, que levantas a los hijos caídos de Adán y Eva, acudimos con confianza en esta novena, y te suplicamos que nos alcances la gracia de ser de verdad hijos tuyos y de tu Hijo Jesucristo, limpios de todo pecado.

Acuérdate, Virgen santísima, de que Dios te hizo Madre suya no solo para tu honra y tu gloria, sino también para nuestra salvación y para el bien de todos los hombres. Acuérdate de que nunca se ha oído decir que alguno de los que han buscado tu amparo y han pedido tu ayuda haya quedado abandonado.

No me abandones tampoco a mí, porque sin ti me perdería; yo tampoco quiero apartarme de ti, sino amarte y honrarte cada día con un cariño más sincero.

Y sobre todo alcánzame tres gracias: no caer nunca en pecado mortal, estimar de verdad la vida cristiana y tener una buena muerte. Alcánzame también la gracia que te pido en esta novena.

— Consideración —
(Imitación de Cristo 1, 6)
«En resistir a las pasiones se halla la verdadera paz del corazón, y no en seguirlas».

Todos sentimos dentro una inclinación al mal que no elegimos. Es una herida que deja el pecado original: el bautismo lo borra, pero esa inclinación queda. La tradición de la Iglesia enseña que María, preservada del pecado original, estuvo libre también de esa herida.

Por eso su corazón estaba entero para Dios. Cuando el ángel le anunció lo que Dios quería, nada en ella se resistió: «Aquí está la esclava del Señor. Que me suceda según tu palabra».

Eso no le quitó el dolor. Al pie de la cruz sufrió como madre, y aun así se mantuvo de pie, dueña de sí, confiando en Dios.

También tú puedes ir ganando esa libertad. Con la gracia de Dios y los sacramentos, las pasiones se van ordenando poco a poco. Ten paciencia contigo y no dejes de luchar.

Señor, por intercesión de María, ayúdame a dominar mis malas inclinaciones, para servirte con un corazón libre.

(Quedémonos un momento en silencio.)

— Oración del cuarto día —
Señor Jesús, Hijo santísimo de María Inmaculada y Redentor nuestro lleno de bondad: Tú libraste a María de toda inclinación al pecado y le diste pleno dominio sobre sus pasiones; te pedimos con humildad, por intercesión de María Inmaculada, que vayamos venciendo nuestras pasiones y arrancando nuestras malas inclinaciones, para servirte con un espíritu verdaderamente libre y sin ninguna imperfección.

(Aquí se hace la petición de la novena.)

— Letanías a la Virgen —
Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo, ten piedad de nosotros.

Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo, óyenos.

Cristo, escúchanos.

Dios, Padre celestial, ten piedad de nosotros.

Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.

Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.

Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.

Santa María, ruega por nosotros.

Santa Madre de Dios, ruega por nosotros.

Santa Virgen de las vírgenes, ruega por nosotros.

Madre de Cristo, ruega por nosotros.

Madre de la Iglesia, ruega por nosotros.

Madre de la misericordia, ruega por nosotros.

Madre de la divina gracia, ruega por nosotros.

Madre de la esperanza, ruega por nosotros.

Madre purísima, ruega por nosotros.

Madre castísima, ruega por nosotros.

Madre inviolada, ruega por nosotros.

Madre inmaculada, ruega por nosotros.

Madre amable, ruega por nosotros.

Madre admirable, ruega por nosotros.

Madre del buen consejo, ruega por nosotros.

Madre del Creador, ruega por nosotros.

Madre del Salvador, ruega por nosotros.

Virgen prudentísima, ruega por nosotros.

Virgen venerable, ruega por nosotros.

Virgen digna de alabanza, ruega por nosotros.

Virgen poderosa, ruega por nosotros.

Virgen clemente, ruega por nosotros.

Virgen fiel, ruega por nosotros.

Espejo de justicia, ruega por nosotros.

Sede de la sabiduría, ruega por nosotros.

Causa de nuestra alegría, ruega por nosotros.

Vaso espiritual, ruega por nosotros.

Vaso digno de honor, ruega por nosotros.

Vaso insigne de devoción, ruega por nosotros.

Rosa mística, ruega por nosotros.

Torre de David, ruega por nosotros.

Torre de marfil, ruega por nosotros.

Casa de oro, ruega por nosotros.

Arca de la Alianza, ruega por nosotros.

Puerta del cielo, ruega por nosotros.

Estrella de la mañana, ruega por nosotros.

Salud de los enfermos, ruega por nosotros.

Refugio de los pecadores, ruega por nosotros.

Consuelo de los migrantes, ruega por nosotros.

Consoladora de los afligidos, ruega por nosotros.

Auxilio de los cristianos, ruega por nosotros.

Reina de los ángeles, ruega por nosotros.

Reina de los patriarcas, ruega por nosotros.

Reina de los profetas, ruega por nosotros.

Reina de los apóstoles, ruega por nosotros.

Reina de los mártires, ruega por nosotros.

Reina de los confesores, ruega por nosotros.

Reina de las vírgenes, ruega por nosotros.

Reina de todos los santos, ruega por nosotros.

Reina concebida sin pecado original, ruega por nosotros.

Reina asunta a los cielos, ruega por nosotros.

Reina del Santísimo Rosario, ruega por nosotros.

Reina de la familia, ruega por nosotros.

Reina de la paz, ruega por nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Ruega por nosotros, santa Madre de Dios.

Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo.

Oremos.

Señor Dios, te pedimos que concedas a Tus siervos gozar siempre de salud en el alma y en el cuerpo; y que, por la gloriosa intercesión de santa María, siempre virgen, quedemos libres de la tristeza de ahora y lleguemos a gozar de la alegría que no termina. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

— Oración final —
Bendita sea tu pureza
y eternamente lo sea,
pues todo un Dios se recrea
en tan graciosa belleza.
A ti, celestial Princesa,
Virgen sagrada María,
te ofrezco desde este día
alma, vida y corazón.
Mírame con compasión,
no me dejes, Madre mía.

Amén.

Día 5
Día 5

Llena de gracia desde el primer instante

16 minutos

Día quinto de la Novena a la Inmaculada Concepción.

— Señal de la Cruz —
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

— Acto de contrición —
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío. Por ser Tú quien eres, Bondad infinita, y porque te amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberte ofendido. También me pesa que puedas castigarme con las penas del infierno. Ayudado de Tu divina gracia propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta. Amén.

— Ofrecimiento —
Señor Jesucristo, por medio de María, Tu Madre Inmaculada, te ofrezco este día de la novena: las oraciones que voy a rezar y la gracia que vengo a pedirte. Acéptalo por su intercesión y haz que este rato de oración me acerque más a Ti. Amén.

— Oración preparatoria —
Dios te salve, María, llena de gracia, la más bendita de todas las mujeres; Virgen única, Virgen santa y sin defecto, escogida para ser Madre de Dios y por eso guardada de todo pecado desde el primer momento de tu Concepción. Si por Eva entró en el mundo la muerte, por ti nos ha llegado la vida, porque Dios, en su gracia, te escogió como Madre del pueblo nuevo que Jesucristo ganó con su sangre.

A ti, Madre purísima, que levantas a los hijos caídos de Adán y Eva, acudimos con confianza en esta novena, y te suplicamos que nos alcances la gracia de ser de verdad hijos tuyos y de tu Hijo Jesucristo, limpios de todo pecado.

Acuérdate, Virgen santísima, de que Dios te hizo Madre suya no solo para tu honra y tu gloria, sino también para nuestra salvación y para el bien de todos los hombres. Acuérdate de que nunca se ha oído decir que alguno de los que han buscado tu amparo y han pedido tu ayuda haya quedado abandonado.

No me abandones tampoco a mí, porque sin ti me perdería; yo tampoco quiero apartarme de ti, sino amarte y honrarte cada día con un cariño más sincero.

Y sobre todo alcánzame tres gracias: no caer nunca en pecado mortal, estimar de verdad la vida cristiana y tener una buena muerte. Alcánzame también la gracia que te pido en esta novena.

— Consideración —
(Lucas 1, 28)
«Alégrate, llena de gracia: el Señor está contigo».

El ángel saludó a María con un nombre nuevo: «llena de gracia». Dios había puesto en ella su vida desde el primer instante, y con tal abundancia que el papa Pío IX, al proclamar el dogma, dijo que la había enriquecido más que a todos los ángeles y santos.

La gracia es la vida de Dios en el alma, el don de su amistad. María la dejó crecer con su fe y su obediencia, y la llevó a los demás, empezando por su parienta Isabel.

Nosotros la recibimos en el bautismo, y crece con la oración, con las obras buenas y con los sacramentos, sobre todo con la Eucaristía. En cada comunión recibimos al mismo Jesús que María llevó en su seno.

También tú puedes apreciar más este don. Prepárate con cuidado para comulgar, y después da gracias, aunque sea con pocas palabras.

Señor, gracias por Tu gracia, que me hace hijo Tuyo. Enséñame a cuidarla y a hacerla crecer, como María.

(Quedémonos un momento en silencio.)

— Oración del quinto día —
Señor Jesús, Hijo santísimo de María Inmaculada y Redentor nuestro lleno de bondad: Tú llenaste a María, desde el primer momento de su Concepción, de más gracia que a todos los ángeles y santos del cielo; te pedimos con humildad, por intercesión de Tu Madre Inmaculada, que estimemos sobre todas las cosas la gracia divina que nos ganaste con Tu sangre, y que la hagamos crecer con nuestras buenas obras y recibiendo Tus santos sacramentos, sobre todo la comunión.

(Aquí se hace la petición de la novena.)

— Letanías a la Virgen —
Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo, ten piedad de nosotros.

Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo, óyenos.

Cristo, escúchanos.

Dios, Padre celestial, ten piedad de nosotros.

Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.

Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.

Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.

Santa María, ruega por nosotros.

Santa Madre de Dios, ruega por nosotros.

Santa Virgen de las vírgenes, ruega por nosotros.

Madre de Cristo, ruega por nosotros.

Madre de la Iglesia, ruega por nosotros.

Madre de la misericordia, ruega por nosotros.

Madre de la divina gracia, ruega por nosotros.

Madre de la esperanza, ruega por nosotros.

Madre purísima, ruega por nosotros.

Madre castísima, ruega por nosotros.

Madre inviolada, ruega por nosotros.

Madre inmaculada, ruega por nosotros.

Madre amable, ruega por nosotros.

Madre admirable, ruega por nosotros.

Madre del buen consejo, ruega por nosotros.

Madre del Creador, ruega por nosotros.

Madre del Salvador, ruega por nosotros.

Virgen prudentísima, ruega por nosotros.

Virgen venerable, ruega por nosotros.

Virgen digna de alabanza, ruega por nosotros.

Virgen poderosa, ruega por nosotros.

Virgen clemente, ruega por nosotros.

Virgen fiel, ruega por nosotros.

Espejo de justicia, ruega por nosotros.

Sede de la sabiduría, ruega por nosotros.

Causa de nuestra alegría, ruega por nosotros.

Vaso espiritual, ruega por nosotros.

Vaso digno de honor, ruega por nosotros.

Vaso insigne de devoción, ruega por nosotros.

Rosa mística, ruega por nosotros.

Torre de David, ruega por nosotros.

Torre de marfil, ruega por nosotros.

Casa de oro, ruega por nosotros.

Arca de la Alianza, ruega por nosotros.

Puerta del cielo, ruega por nosotros.

Estrella de la mañana, ruega por nosotros.

Salud de los enfermos, ruega por nosotros.

Refugio de los pecadores, ruega por nosotros.

Consuelo de los migrantes, ruega por nosotros.

Consoladora de los afligidos, ruega por nosotros.

Auxilio de los cristianos, ruega por nosotros.

Reina de los ángeles, ruega por nosotros.

Reina de los patriarcas, ruega por nosotros.

Reina de los profetas, ruega por nosotros.

Reina de los apóstoles, ruega por nosotros.

Reina de los mártires, ruega por nosotros.

Reina de los confesores, ruega por nosotros.

Reina de las vírgenes, ruega por nosotros.

Reina de todos los santos, ruega por nosotros.

Reina concebida sin pecado original, ruega por nosotros.

Reina asunta a los cielos, ruega por nosotros.

Reina del Santísimo Rosario, ruega por nosotros.

Reina de la familia, ruega por nosotros.

Reina de la paz, ruega por nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Ruega por nosotros, santa Madre de Dios.

Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo.

Oremos.

Señor Dios, te pedimos que concedas a Tus siervos gozar siempre de salud en el alma y en el cuerpo; y que, por la gloriosa intercesión de santa María, siempre virgen, quedemos libres de la tristeza de ahora y lleguemos a gozar de la alegría que no termina. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

— Oración final —
Bendita sea tu pureza
y eternamente lo sea,
pues todo un Dios se recrea
en tan graciosa belleza.
A ti, celestial Princesa,
Virgen sagrada María,
te ofrezco desde este día
alma, vida y corazón.
Mírame con compasión,
no me dejes, Madre mía.

Amén.

Día 6
Día 6

Las virtudes y los dones del Espíritu Santo

16 minutos

Día sexto de la Novena a la Inmaculada Concepción.

— Señal de la Cruz —
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

— Acto de contrición —
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío. Por ser Tú quien eres, Bondad infinita, y porque te amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberte ofendido. También me pesa que puedas castigarme con las penas del infierno. Ayudado de Tu divina gracia propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta. Amén.

— Ofrecimiento —
Señor Jesucristo, por medio de María, Tu Madre Inmaculada, te ofrezco este día de la novena: las oraciones que voy a rezar y la gracia que vengo a pedirte. Acéptalo por su intercesión y haz que este rato de oración me acerque más a Ti. Amén.

— Oración preparatoria —
Dios te salve, María, llena de gracia, la más bendita de todas las mujeres; Virgen única, Virgen santa y sin defecto, escogida para ser Madre de Dios y por eso guardada de todo pecado desde el primer momento de tu Concepción. Si por Eva entró en el mundo la muerte, por ti nos ha llegado la vida, porque Dios, en su gracia, te escogió como Madre del pueblo nuevo que Jesucristo ganó con su sangre.

A ti, Madre purísima, que levantas a los hijos caídos de Adán y Eva, acudimos con confianza en esta novena, y te suplicamos que nos alcances la gracia de ser de verdad hijos tuyos y de tu Hijo Jesucristo, limpios de todo pecado.

Acuérdate, Virgen santísima, de que Dios te hizo Madre suya no solo para tu honra y tu gloria, sino también para nuestra salvación y para el bien de todos los hombres. Acuérdate de que nunca se ha oído decir que alguno de los que han buscado tu amparo y han pedido tu ayuda haya quedado abandonado.

No me abandones tampoco a mí, porque sin ti me perdería; yo tampoco quiero apartarme de ti, sino amarte y honrarte cada día con un cariño más sincero.

Y sobre todo alcánzame tres gracias: no caer nunca en pecado mortal, estimar de verdad la vida cristiana y tener una buena muerte. Alcánzame también la gracia que te pido en esta novena.

— Consideración —
(Lucas 1, 35)
«Vendrá sobre ti el Espíritu Santo, y la fuerza del Altísimo te envolverá con su sombra».

El Espíritu Santo, que llenó de gracia a María desde el primer instante, la cubrió con su sombra en la Anunciación. La tradición de la Iglesia enseña que en ella las virtudes y los dones del Espíritu estuvieron en plenitud.

El Evangelio deja ver sus frutos. Después de la Anunciación, María se puso en camino para ayudar a Isabel. Tras la Ascensión perseveraba en oración con los apóstoles, esperando el Espíritu que llegó en Pentecostés.

Las virtudes son la gracia hecha vida: la fe, la esperanza y la caridad, y las que nos ayudan a obrar bien cada día. Los dones del Espíritu ayudan a reconocer lo que Dios quiere y a cumplirlo de buena gana.

También tú recibiste el Espíritu Santo en el bautismo y en la confirmación. Invócalo al empezar el día, y en las decisiones importantes pídele luz y fortaleza.

Espíritu Santo, ven a mi alma y dame Tus dones, para vencer la tentación y hacer el bien con alegría.

(Quedémonos un momento en silencio.)

— Oración del sexto día —
Señor Jesús, Hijo santísimo de María Inmaculada y Redentor nuestro lleno de bondad: Tú derramaste en María, desde el comienzo de su vida, la plenitud de las virtudes sobrenaturales y de los dones del Espíritu Santo; te suplicamos con humildad, por intercesión de Tu Madre Inmaculada, que nos des también a nosotros esas virtudes y esos dones en abundancia, para que venzamos toda tentación y practiquemos el bien como corresponde a quienes llevan el nombre de cristianos.

(Aquí se hace la petición de la novena.)

— Letanías a la Virgen —
Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo, ten piedad de nosotros.

Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo, óyenos.

Cristo, escúchanos.

Dios, Padre celestial, ten piedad de nosotros.

Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.

Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.

Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.

Santa María, ruega por nosotros.

Santa Madre de Dios, ruega por nosotros.

Santa Virgen de las vírgenes, ruega por nosotros.

Madre de Cristo, ruega por nosotros.

Madre de la Iglesia, ruega por nosotros.

Madre de la misericordia, ruega por nosotros.

Madre de la divina gracia, ruega por nosotros.

Madre de la esperanza, ruega por nosotros.

Madre purísima, ruega por nosotros.

Madre castísima, ruega por nosotros.

Madre inviolada, ruega por nosotros.

Madre inmaculada, ruega por nosotros.

Madre amable, ruega por nosotros.

Madre admirable, ruega por nosotros.

Madre del buen consejo, ruega por nosotros.

Madre del Creador, ruega por nosotros.

Madre del Salvador, ruega por nosotros.

Virgen prudentísima, ruega por nosotros.

Virgen venerable, ruega por nosotros.

Virgen digna de alabanza, ruega por nosotros.

Virgen poderosa, ruega por nosotros.

Virgen clemente, ruega por nosotros.

Virgen fiel, ruega por nosotros.

Espejo de justicia, ruega por nosotros.

Sede de la sabiduría, ruega por nosotros.

Causa de nuestra alegría, ruega por nosotros.

Vaso espiritual, ruega por nosotros.

Vaso digno de honor, ruega por nosotros.

Vaso insigne de devoción, ruega por nosotros.

Rosa mística, ruega por nosotros.

Torre de David, ruega por nosotros.

Torre de marfil, ruega por nosotros.

Casa de oro, ruega por nosotros.

Arca de la Alianza, ruega por nosotros.

Puerta del cielo, ruega por nosotros.

Estrella de la mañana, ruega por nosotros.

Salud de los enfermos, ruega por nosotros.

Refugio de los pecadores, ruega por nosotros.

Consuelo de los migrantes, ruega por nosotros.

Consoladora de los afligidos, ruega por nosotros.

Auxilio de los cristianos, ruega por nosotros.

Reina de los ángeles, ruega por nosotros.

Reina de los patriarcas, ruega por nosotros.

Reina de los profetas, ruega por nosotros.

Reina de los apóstoles, ruega por nosotros.

Reina de los mártires, ruega por nosotros.

Reina de los confesores, ruega por nosotros.

Reina de las vírgenes, ruega por nosotros.

Reina de todos los santos, ruega por nosotros.

Reina concebida sin pecado original, ruega por nosotros.

Reina asunta a los cielos, ruega por nosotros.

Reina del Santísimo Rosario, ruega por nosotros.

Reina de la familia, ruega por nosotros.

Reina de la paz, ruega por nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Ruega por nosotros, santa Madre de Dios.

Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo.

Oremos.

Señor Dios, te pedimos que concedas a Tus siervos gozar siempre de salud en el alma y en el cuerpo; y que, por la gloriosa intercesión de santa María, siempre virgen, quedemos libres de la tristeza de ahora y lleguemos a gozar de la alegría que no termina. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

— Oración final —
Bendita sea tu pureza
y eternamente lo sea,
pues todo un Dios se recrea
en tan graciosa belleza.
A ti, celestial Princesa,
Virgen sagrada María,
te ofrezco desde este día
alma, vida y corazón.
Mírame con compasión,
no me dejes, Madre mía.

Amén.

Día 7
Día 7

Virgen de las vírgenes

16 minutos

Día séptimo de la Novena a la Inmaculada Concepción.

— Señal de la Cruz —
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

— Acto de contrición —
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío. Por ser Tú quien eres, Bondad infinita, y porque te amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberte ofendido. También me pesa que puedas castigarme con las penas del infierno. Ayudado de Tu divina gracia propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta. Amén.

— Ofrecimiento —
Señor Jesucristo, por medio de María, Tu Madre Inmaculada, te ofrezco este día de la novena: las oraciones que voy a rezar y la gracia que vengo a pedirte. Acéptalo por su intercesión y haz que este rato de oración me acerque más a Ti. Amén.

— Oración preparatoria —
Dios te salve, María, llena de gracia, la más bendita de todas las mujeres; Virgen única, Virgen santa y sin defecto, escogida para ser Madre de Dios y por eso guardada de todo pecado desde el primer momento de tu Concepción. Si por Eva entró en el mundo la muerte, por ti nos ha llegado la vida, porque Dios, en su gracia, te escogió como Madre del pueblo nuevo que Jesucristo ganó con su sangre.

A ti, Madre purísima, que levantas a los hijos caídos de Adán y Eva, acudimos con confianza en esta novena, y te suplicamos que nos alcances la gracia de ser de verdad hijos tuyos y de tu Hijo Jesucristo, limpios de todo pecado.

Acuérdate, Virgen santísima, de que Dios te hizo Madre suya no solo para tu honra y tu gloria, sino también para nuestra salvación y para el bien de todos los hombres. Acuérdate de que nunca se ha oído decir que alguno de los que han buscado tu amparo y han pedido tu ayuda haya quedado abandonado.

No me abandones tampoco a mí, porque sin ti me perdería; yo tampoco quiero apartarme de ti, sino amarte y honrarte cada día con un cariño más sincero.

Y sobre todo alcánzame tres gracias: no caer nunca en pecado mortal, estimar de verdad la vida cristiana y tener una buena muerte. Alcánzame también la gracia que te pido en esta novena.

— Consideración —
(Mateo 5, 8)
«Dichosos los limpios de corazón, porque verán a Dios».

La Iglesia llama a María Virgen de las vírgenes. Cuando el ángel le anunció que sería madre, ella preguntó: «¿Cómo podrá ser eso, si yo no conozco varón?». El ángel le respondió que vendría sobre ella el Espíritu Santo, y María fue madre sin dejar de ser virgen.

Su pureza iba más allá del cuerpo. Tenía un corazón indiviso, que miraba a Dios y a los demás sin doblez, y por eso supo ver a Dios obrar en su vida.

La castidad es una virtud para todos, en cada estado de vida. Nadie la guarda solo con sus fuerzas: es un don que Dios concede a quien se lo pide, y crece con la oración y los sacramentos.

También tú puedes pedir un corazón limpio. Cuida lo que miras y lo que dejas entrar en tu mente, y si caes, levántate enseguida con la confesión.

Señor, por intercesión de María, Virgen purísima, dame un corazón limpio, que te busque a Ti y mire a los demás con respeto.

(Quedémonos un momento en silencio.)

— Oración del séptimo día —
Señor Jesús, Hijo santísimo de María Inmaculada y Redentor nuestro lleno de bondad: Tú adornaste a María, entre todas sus virtudes, con una pureza tan alta que la llamamos Virgen de las vírgenes; te suplicamos con humildad, por intercesión de Tu Madre Inmaculada, que nos des la virtud de la castidad, tan difícil de guardar sin Tu gracia, y que tantos han guardado con Tu protección y con el amor a la Virgen.

(Aquí se hace la petición de la novena.)

— Letanías a la Virgen —
Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo, ten piedad de nosotros.

Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo, óyenos.

Cristo, escúchanos.

Dios, Padre celestial, ten piedad de nosotros.

Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.

Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.

Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.

Santa María, ruega por nosotros.

Santa Madre de Dios, ruega por nosotros.

Santa Virgen de las vírgenes, ruega por nosotros.

Madre de Cristo, ruega por nosotros.

Madre de la Iglesia, ruega por nosotros.

Madre de la misericordia, ruega por nosotros.

Madre de la divina gracia, ruega por nosotros.

Madre de la esperanza, ruega por nosotros.

Madre purísima, ruega por nosotros.

Madre castísima, ruega por nosotros.

Madre inviolada, ruega por nosotros.

Madre inmaculada, ruega por nosotros.

Madre amable, ruega por nosotros.

Madre admirable, ruega por nosotros.

Madre del buen consejo, ruega por nosotros.

Madre del Creador, ruega por nosotros.

Madre del Salvador, ruega por nosotros.

Virgen prudentísima, ruega por nosotros.

Virgen venerable, ruega por nosotros.

Virgen digna de alabanza, ruega por nosotros.

Virgen poderosa, ruega por nosotros.

Virgen clemente, ruega por nosotros.

Virgen fiel, ruega por nosotros.

Espejo de justicia, ruega por nosotros.

Sede de la sabiduría, ruega por nosotros.

Causa de nuestra alegría, ruega por nosotros.

Vaso espiritual, ruega por nosotros.

Vaso digno de honor, ruega por nosotros.

Vaso insigne de devoción, ruega por nosotros.

Rosa mística, ruega por nosotros.

Torre de David, ruega por nosotros.

Torre de marfil, ruega por nosotros.

Casa de oro, ruega por nosotros.

Arca de la Alianza, ruega por nosotros.

Puerta del cielo, ruega por nosotros.

Estrella de la mañana, ruega por nosotros.

Salud de los enfermos, ruega por nosotros.

Refugio de los pecadores, ruega por nosotros.

Consuelo de los migrantes, ruega por nosotros.

Consoladora de los afligidos, ruega por nosotros.

Auxilio de los cristianos, ruega por nosotros.

Reina de los ángeles, ruega por nosotros.

Reina de los patriarcas, ruega por nosotros.

Reina de los profetas, ruega por nosotros.

Reina de los apóstoles, ruega por nosotros.

Reina de los mártires, ruega por nosotros.

Reina de los confesores, ruega por nosotros.

Reina de las vírgenes, ruega por nosotros.

Reina de todos los santos, ruega por nosotros.

Reina concebida sin pecado original, ruega por nosotros.

Reina asunta a los cielos, ruega por nosotros.

Reina del Santísimo Rosario, ruega por nosotros.

Reina de la familia, ruega por nosotros.

Reina de la paz, ruega por nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Ruega por nosotros, santa Madre de Dios.

Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo.

Oremos.

Señor Dios, te pedimos que concedas a Tus siervos gozar siempre de salud en el alma y en el cuerpo; y que, por la gloriosa intercesión de santa María, siempre virgen, quedemos libres de la tristeza de ahora y lleguemos a gozar de la alegría que no termina. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

— Oración final —
Bendita sea tu pureza
y eternamente lo sea,
pues todo un Dios se recrea
en tan graciosa belleza.
A ti, celestial Princesa,
Virgen sagrada María,
te ofrezco desde este día
alma, vida y corazón.
Mírame con compasión,
no me dejes, Madre mía.

Amén.

Día 8
Día 8

su ardiente amor a Dios

16 minutos

Día octavo de la Novena a la Inmaculada Concepción.

— Señal de la Cruz —
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

— Acto de contrición —
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío. Por ser Tú quien eres, Bondad infinita, y porque te amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberte ofendido. También me pesa que puedas castigarme con las penas del infierno. Ayudado de Tu divina gracia propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta. Amén.

— Ofrecimiento —
Señor Jesucristo, por medio de María, Tu Madre Inmaculada, te ofrezco este día de la novena: las oraciones que voy a rezar y la gracia que vengo a pedirte. Acéptalo por su intercesión y haz que este rato de oración me acerque más a Ti. Amén.

— Oración preparatoria —
Dios te salve, María, llena de gracia, la más bendita de todas las mujeres; Virgen única, Virgen santa y sin defecto, escogida para ser Madre de Dios y por eso guardada de todo pecado desde el primer momento de tu Concepción. Si por Eva entró en el mundo la muerte, por ti nos ha llegado la vida, porque Dios, en su gracia, te escogió como Madre del pueblo nuevo que Jesucristo ganó con su sangre.

A ti, Madre purísima, que levantas a los hijos caídos de Adán y Eva, acudimos con confianza en esta novena, y te suplicamos que nos alcances la gracia de ser de verdad hijos tuyos y de tu Hijo Jesucristo, limpios de todo pecado.

Acuérdate, Virgen santísima, de que Dios te hizo Madre suya no solo para tu honra y tu gloria, sino también para nuestra salvación y para el bien de todos los hombres. Acuérdate de que nunca se ha oído decir que alguno de los que han buscado tu amparo y han pedido tu ayuda haya quedado abandonado.

No me abandones tampoco a mí, porque sin ti me perdería; yo tampoco quiero apartarme de ti, sino amarte y honrarte cada día con un cariño más sincero.

Y sobre todo alcánzame tres gracias: no caer nunca en pecado mortal, estimar de verdad la vida cristiana y tener una buena muerte. Alcánzame también la gracia que te pido en esta novena.

— Consideración —
(Mateo 22, 37)
«Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente».

María vivió este mandamiento como nadie. Amó a Dios sobre todas las cosas y puso a su servicio todo lo que era. Su «sí» en Nazaret fue un acto de amor que duró toda su vida.

Ese amor a Dios se hizo amor a los demás. María fue deprisa a ayudar a Isabel, se dio cuenta de lo que les faltaba a unos novios en Caná y acompañó a su Hijo hasta la cruz.

Amar a Dios sobre todas las cosas es preferirlo a todo. La oración de este día lo pide así: antes perderlo todo que ofenderlo con un solo pecado.

También tú puedes crecer en ese amor. Empieza el día ofreciéndoselo a Dios, y ama en él a los que tienes cerca, sobre todo a quienes más te cuesta querer.

Señor, Tú que eres mi verdadero bien, dame un amor sincero a Ti sobre todas las cosas, y a mi prójimo por amor a Ti.

(Quedémonos un momento en silencio.)

— Oración del octavo día —
Señor Jesús, Hijo santísimo de María Inmaculada y Redentor nuestro lleno de bondad: Tú encendiste en María un amor ardiente a Dios por encima de todas las cosas; te pedimos con humildad, por intercesión de Tu Madre Inmaculada, que te amemos con sinceridad a Ti, Dios y Señor nuestro, nuestro único bien, que todo nos lo das y nos cuidas como un padre; y que prefiramos perderlo todo antes que ofenderte con un solo pecado.

(Aquí se hace la petición de la novena.)

— Letanías a la Virgen —
Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo, ten piedad de nosotros.

Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo, óyenos.

Cristo, escúchanos.

Dios, Padre celestial, ten piedad de nosotros.

Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.

Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.

Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.

Santa María, ruega por nosotros.

Santa Madre de Dios, ruega por nosotros.

Santa Virgen de las vírgenes, ruega por nosotros.

Madre de Cristo, ruega por nosotros.

Madre de la Iglesia, ruega por nosotros.

Madre de la misericordia, ruega por nosotros.

Madre de la divina gracia, ruega por nosotros.

Madre de la esperanza, ruega por nosotros.

Madre purísima, ruega por nosotros.

Madre castísima, ruega por nosotros.

Madre inviolada, ruega por nosotros.

Madre inmaculada, ruega por nosotros.

Madre amable, ruega por nosotros.

Madre admirable, ruega por nosotros.

Madre del buen consejo, ruega por nosotros.

Madre del Creador, ruega por nosotros.

Madre del Salvador, ruega por nosotros.

Virgen prudentísima, ruega por nosotros.

Virgen venerable, ruega por nosotros.

Virgen digna de alabanza, ruega por nosotros.

Virgen poderosa, ruega por nosotros.

Virgen clemente, ruega por nosotros.

Virgen fiel, ruega por nosotros.

Espejo de justicia, ruega por nosotros.

Sede de la sabiduría, ruega por nosotros.

Causa de nuestra alegría, ruega por nosotros.

Vaso espiritual, ruega por nosotros.

Vaso digno de honor, ruega por nosotros.

Vaso insigne de devoción, ruega por nosotros.

Rosa mística, ruega por nosotros.

Torre de David, ruega por nosotros.

Torre de marfil, ruega por nosotros.

Casa de oro, ruega por nosotros.

Arca de la Alianza, ruega por nosotros.

Puerta del cielo, ruega por nosotros.

Estrella de la mañana, ruega por nosotros.

Salud de los enfermos, ruega por nosotros.

Refugio de los pecadores, ruega por nosotros.

Consuelo de los migrantes, ruega por nosotros.

Consoladora de los afligidos, ruega por nosotros.

Auxilio de los cristianos, ruega por nosotros.

Reina de los ángeles, ruega por nosotros.

Reina de los patriarcas, ruega por nosotros.

Reina de los profetas, ruega por nosotros.

Reina de los apóstoles, ruega por nosotros.

Reina de los mártires, ruega por nosotros.

Reina de los confesores, ruega por nosotros.

Reina de las vírgenes, ruega por nosotros.

Reina de todos los santos, ruega por nosotros.

Reina concebida sin pecado original, ruega por nosotros.

Reina asunta a los cielos, ruega por nosotros.

Reina del Santísimo Rosario, ruega por nosotros.

Reina de la familia, ruega por nosotros.

Reina de la paz, ruega por nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Ruega por nosotros, santa Madre de Dios.

Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo.

Oremos.

Señor Dios, te pedimos que concedas a Tus siervos gozar siempre de salud en el alma y en el cuerpo; y que, por la gloriosa intercesión de santa María, siempre virgen, quedemos libres de la tristeza de ahora y lleguemos a gozar de la alegría que no termina. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

— Oración final —
Bendita sea tu pureza
y eternamente lo sea,
pues todo un Dios se recrea
en tan graciosa belleza.
A ti, celestial Princesa,
Virgen sagrada María,
te ofrezco desde este día
alma, vida y corazón.
Mírame con compasión,
no me dejes, Madre mía.

Amén.

Día 9
Día 9

su gloria en el cielo

17 minutos

Día noveno de la Novena a la Inmaculada Concepción.

— Señal de la Cruz —
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

— Acto de contrición —
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío. Por ser Tú quien eres, Bondad infinita, y porque te amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberte ofendido. También me pesa que puedas castigarme con las penas del infierno. Ayudado de Tu divina gracia propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta. Amén.

— Ofrecimiento —
Señor Jesucristo, por medio de María, Tu Madre Inmaculada, te ofrezco este día de la novena: las oraciones que voy a rezar y la gracia que vengo a pedirte. Acéptalo por su intercesión y haz que este rato de oración me acerque más a Ti. Amén.

— Oración preparatoria —
Dios te salve, María, llena de gracia, la más bendita de todas las mujeres; Virgen única, Virgen santa y sin defecto, escogida para ser Madre de Dios y por eso guardada de todo pecado desde el primer momento de tu Concepción. Si por Eva entró en el mundo la muerte, por ti nos ha llegado la vida, porque Dios, en su gracia, te escogió como Madre del pueblo nuevo que Jesucristo ganó con su sangre.

A ti, Madre purísima, que levantas a los hijos caídos de Adán y Eva, acudimos con confianza en esta novena, y te suplicamos que nos alcances la gracia de ser de verdad hijos tuyos y de tu Hijo Jesucristo, limpios de todo pecado.

Acuérdate, Virgen santísima, de que Dios te hizo Madre suya no solo para tu honra y tu gloria, sino también para nuestra salvación y para el bien de todos los hombres. Acuérdate de que nunca se ha oído decir que alguno de los que han buscado tu amparo y han pedido tu ayuda haya quedado abandonado.

No me abandones tampoco a mí, porque sin ti me perdería; yo tampoco quiero apartarme de ti, sino amarte y honrarte cada día con un cariño más sincero.

Y sobre todo alcánzame tres gracias: no caer nunca en pecado mortal, estimar de verdad la vida cristiana y tener una buena muerte. Alcánzame también la gracia que te pido en esta novena.

— Consideración —
(Imitación de Cristo 1, 23)
«Trata ahora de vivir de modo que en la hora de la muerte puedas más bien alegrarte que temer».

La vida de María terminó en la gloria. La Iglesia cree, y el papa Pío XII lo definió en 1950, que al final de su vida en la tierra fue llevada en cuerpo y alma al cielo. Allí está junto a su Hijo, la primera de todos los redimidos.

Esa gloria es el fruto de una vida entera en la gracia. La Iglesia ve un lazo entre las dos: la que nunca conoció el pecado no conoció tampoco la corrupción del sepulcro.

Por eso le confiamos la hora de la muerte. En cada Avemaría le pedimos que ruegue por nosotros ahora y en la hora de nuestra muerte. Ella estuvo junto a la cruz cuando moría su Hijo, y sabe acompañar a sus hijos en ese paso.

También tú puedes prepararte para ese momento, sin miedo: viviendo en gracia, confesándote cuando lo necesites y pidiendo, cuando llegue la hora, los sacramentos de la Iglesia.

Señor, por intercesión de María Inmaculada, concédeme una buena muerte y la alegría de verte con ella en el cielo para siempre.

(Quedémonos un momento en silencio.)

— Oración del noveno día —
Señor Jesús, Hijo santísimo de María Inmaculada y Redentor nuestro lleno de bondad: Tú llevaste a María al cielo y le diste allí el primer lugar después de Ti; te suplicamos con humildad, por intercesión de María Inmaculada, que tengamos una buena muerte, que recibamos con fe los últimos sacramentos, que dejemos esta vida sin ninguna mancha de pecado y lleguemos al cielo, para gozar por siempre de Tu compañía y de la de nuestra Madre, junto con todos los que por ella se han salvado.

(Aquí se hace la petición de la novena.)

— Letanías a la Virgen —
Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo, ten piedad de nosotros.

Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo, óyenos.

Cristo, escúchanos.

Dios, Padre celestial, ten piedad de nosotros.

Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.

Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.

Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.

Santa María, ruega por nosotros.

Santa Madre de Dios, ruega por nosotros.

Santa Virgen de las vírgenes, ruega por nosotros.

Madre de Cristo, ruega por nosotros.

Madre de la Iglesia, ruega por nosotros.

Madre de la misericordia, ruega por nosotros.

Madre de la divina gracia, ruega por nosotros.

Madre de la esperanza, ruega por nosotros.

Madre purísima, ruega por nosotros.

Madre castísima, ruega por nosotros.

Madre inviolada, ruega por nosotros.

Madre inmaculada, ruega por nosotros.

Madre amable, ruega por nosotros.

Madre admirable, ruega por nosotros.

Madre del buen consejo, ruega por nosotros.

Madre del Creador, ruega por nosotros.

Madre del Salvador, ruega por nosotros.

Virgen prudentísima, ruega por nosotros.

Virgen venerable, ruega por nosotros.

Virgen digna de alabanza, ruega por nosotros.

Virgen poderosa, ruega por nosotros.

Virgen clemente, ruega por nosotros.

Virgen fiel, ruega por nosotros.

Espejo de justicia, ruega por nosotros.

Sede de la sabiduría, ruega por nosotros.

Causa de nuestra alegría, ruega por nosotros.

Vaso espiritual, ruega por nosotros.

Vaso digno de honor, ruega por nosotros.

Vaso insigne de devoción, ruega por nosotros.

Rosa mística, ruega por nosotros.

Torre de David, ruega por nosotros.

Torre de marfil, ruega por nosotros.

Casa de oro, ruega por nosotros.

Arca de la Alianza, ruega por nosotros.

Puerta del cielo, ruega por nosotros.

Estrella de la mañana, ruega por nosotros.

Salud de los enfermos, ruega por nosotros.

Refugio de los pecadores, ruega por nosotros.

Consuelo de los migrantes, ruega por nosotros.

Consoladora de los afligidos, ruega por nosotros.

Auxilio de los cristianos, ruega por nosotros.

Reina de los ángeles, ruega por nosotros.

Reina de los patriarcas, ruega por nosotros.

Reina de los profetas, ruega por nosotros.

Reina de los apóstoles, ruega por nosotros.

Reina de los mártires, ruega por nosotros.

Reina de los confesores, ruega por nosotros.

Reina de las vírgenes, ruega por nosotros.

Reina de todos los santos, ruega por nosotros.

Reina concebida sin pecado original, ruega por nosotros.

Reina asunta a los cielos, ruega por nosotros.

Reina del Santísimo Rosario, ruega por nosotros.

Reina de la familia, ruega por nosotros.

Reina de la paz, ruega por nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Ruega por nosotros, santa Madre de Dios.

Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo.

Oremos.

Señor Dios, te pedimos que concedas a Tus siervos gozar siempre de salud en el alma y en el cuerpo; y que, por la gloriosa intercesión de santa María, siempre virgen, quedemos libres de la tristeza de ahora y lleguemos a gozar de la alegría que no termina. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

— Oración final —
Bendita sea tu pureza
y eternamente lo sea,
pues todo un Dios se recrea
en tan graciosa belleza.
A ti, celestial Princesa,
Virgen sagrada María,
te ofrezco desde este día
alma, vida y corazón.
Mírame con compasión,
no me dejes, Madre mía.

Amén.

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