Evangelio del día
Evangelio del Viernes 13 de noviembre
En Bendita puedes escuchar el Evangelio y su reflexión con una voz cálida.
— Primera Lectura —
2 Juan 4-9
Querida señora:
Me dio una gran alegría encontrar a algunos de tus hijos que andan en la verdad, conforme al mandamiento que el Padre nos dio.
Y ahora te ruego, señora —no como quien te escribe un mandamiento nuevo, sino el que tenemos desde el principio—, que nos amemos unos a otros. Y en esto está el amor: en vivir según sus mandamientos. Y este es el mandamiento, tal como lo oyeron desde el principio: que vivan en el amor.
Porque han salido al mundo muchos embaucadores, que no reconocen que Jesucristo vino en la carne. Ese es el embaucador y el anticristo.
Estén atentos, no vayan a echar a perder lo que hemos trabajado; así recibirán la paga entera. Todo el que va más allá y no se queda en la enseñanza de Cristo no posee a Dios. El que se queda en la enseñanza, ese tiene al Padre y también al Hijo.
Palabra de Dios.
— Salmo 118 —
R. Dichosos los que caminan en la ley del Señor.
Dichosos los que van por un camino sin tacha,
los que caminan en la ley del Señor.
Dichosos los que guardan sus mandatos
y lo buscan con todo el corazón.
R. Dichosos los que caminan en la ley del Señor.
Con todo mi corazón te he buscado;
no dejes que me desvíe de tus mandamientos.
Tu promesa la escondo en el corazón
para no ofenderte.
R. Dichosos los que caminan en la ley del Señor.
Haz bien a tu siervo, y viviré
y cumpliré tu palabra.
Quítame el velo de los ojos, y veré
lo admirable de tu ley.
R. Dichosos los que caminan en la ley del Señor.
— Evangelio —
Lucas 17, 26-37
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Como fue en los días de Noé, así será también en los días del Hijo del hombre. La gente comía y bebía, los hombres tomaban mujer y las mujeres marido, hasta el día en que Noé entró en el arca; llegó entonces el diluvio y los hizo desaparecer a todos.
Igual que en los días de Lot: comían y bebían, compraban y vendían, sembraban y edificaban; pero el día en que Lot salió de Sodoma, cayó del cielo una lluvia de fuego y azufre que los hizo desaparecer a todos. Del mismo modo ocurrirá el día en que el Hijo del hombre se revele.
Ese día, quien esté en la azotea y tenga sus cosas dentro, que no baje por ellas; y quien esté en el campo, que no se regrese. Recuerden a la mujer de Lot. Quien trate de poner a salvo su vida la perderá; y quien la pierda la mantendrá con vida.
Yo les digo: esa noche, de dos que estén en una misma cama, uno será tomado y el otro dejado; de dos mujeres que estén moliendo juntas, una será tomada y la otra dejada».
Ellos le preguntaron:
«¿Dónde será eso, Señor?».
Y él les respondió:
«Donde haya un cuerpo muerto, allá acudirán en bandada los buitres».
Palabra del Señor.
— Reflexión —
San Juan escribe una carta breve y cariñosa. Se alegra de encontrar a algunos cristianos «que andan en la verdad», y recuerda el mandamiento de siempre, el que tenemos desde el principio: «que nos amemos unos a otros». Y lo explica de la manera más sencilla: «en esto está el amor: en vivir según sus mandamientos». No hace falta inventar nada nuevo; hace falta vivir lo que ya recibimos.
Juan pide también estar atentos, para no echar a perder lo que se ha trabajado. La fe se cuida como se cuida una lámpara: con fidelidad, día tras día. El salmo pone en nuestros labios esa petición: «Con todo mi corazón te he buscado; no dejes que me desvíe de tus mandamientos». Andar en la verdad es vivir despiertos, sin dejar que las cosas de cada día nos roben lo más importante.
En el Evangelio, Jesús recuerda los días de Noé y de Lot. La gente comía y bebía, se casaba, compraba y construía. Nada de eso era malo; el problema era que vivían distraídos, como si la vida se redujera a eso, y lo inesperado los encontró desprevenidos. Jesús no quiere meternos miedo, sino despertarnos. Y dice una frase que desconcierta: «Quien trate de poner a salvo su vida la perderá; y quien la pierda la mantendrá con vida». Las dos lecturas se dan la mano: el que gasta su vida amando, como pide san Juan, la encuentra llena de sentido.
Jesús nos pide también que recordemos a la mujer de Lot, que miró hacia atrás. A veces nos quedamos atados a lo que ya pasó y no nos atrevemos a caminar hacia lo que Dios nos ofrece. Nadie nos pide dejar de trabajar ni de disfrutar de una buena comida con la familia; se trata de hacerlo con Dios presente. Hoy, en medio de tus tareas, haz una pausa para decirle al Señor que todo lo haces por Él, y pídele que te ayude a soltar lo que te ata al pasado.
— Oración —
Señor Jesús,
no quiero vivir distraído
mientras pasas a mi lado.
Despiértame en medio de mis tareas
y haz que levante la mirada hacia Ti.
Enséñame a gastar mi vida amando,
sin guardarla solo para mí.
Desata lo que me tiene atado al pasado
y ayúdame a caminar hacia delante.
Que ande siempre en la verdad
y en el amor que nos mandaste.
Amén.
Mañana, otra
Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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