Evangelio del día
Evangelio del Martes 10 de noviembre
En Bendita puedes escuchar el Evangelio y su reflexión con una voz cálida.
— Primera Lectura —
Tito 2, 1-8. 11-14
Querido hermano:
Tú, por tu parte, habla como pide una enseñanza sana. Que los hombres mayores sean templados, serios, de buen juicio, sanos en la fe, en la caridad y en el aguante.
Las mujeres mayores, igualmente, que tengan un porte digno de personas santas; que no anden murmurando ni vivan esclavizadas por el vino; que enseñen lo bueno, y así ayuden a las jóvenes a ser juiciosas: a amar a su marido y a sus hijos, a ser prudentes, limpias de corazón, hacendosas en su casa, bondadosas, dóciles a su esposo, para que nadie hable mal de la palabra de Dios.
Anima también a los jóvenes a que tengan dominio de sí en todo. Y tú mismo sé ejemplo de buenas obras: al enseñar, muestra rectitud y seriedad, y una palabra sana que nadie pueda reprochar, para que el que está en contra quede avergonzado, sin tener nada malo que decir de nosotros.
Porque ha aparecido la gracia de Dios, que trae la salvación a todos los hombres. Ella nos educa para que dejemos a un lado la falta de fe y los deseos del mundo, y vivamos en este tiempo con moderación, justicia y amor a Dios, mientras esperamos la dichosa esperanza: la aparición gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador, Cristo Jesús.
Él se dio a sí mismo por nosotros para librarnos de toda maldad y purificarse un pueblo que sea suyo, lleno de celo por las obras buenas.
Palabra de Dios.
— Salmo 36 —
R. Del Señor viene la salvación de los justos.
Confía en el Señor y haz el bien;
quédate en tu tierra y vive con lealtad.
Que el Señor sea tu alegría,
y él te dará lo que tu corazón pide.
R. Del Señor viene la salvación de los justos.
El Señor conoce los días de los que son íntegros,
y su herencia durará para siempre.
El Señor afianza los pasos del hombre
y se complace en su camino.
R. Del Señor viene la salvación de los justos.
Aléjate del mal y haz el bien,
y tendrás casa para siempre.
Los justos heredarán la tierra
y habitarán en ella para siempre.
R. Del Señor viene la salvación de los justos.
— Evangelio —
Lucas 17, 7-10
En aquel tiempo, dijo el Señor:
«Si alguno de ustedes tiene un criado que ara o que cuida el ganado, ¿le dirá acaso cuando vuelve del campo: "Ven, pasa enseguida y ponte a la mesa"? ¿No le dirá más bien: "Prepárame algo de cenar, cíñete la ropa y atiéndeme mientras como y bebo; después comerás y beberás tú"? ¿Acaso le agradece al criado que haya cumplido lo que le ordenaron?
Lo mismo ustedes: cuando hayan cumplido todo lo que se les ordenó, digan: "Somos servidores sin mérito: hicimos lo que debíamos"».
Palabra del Señor.
— Reflexión —
San Pablo escribe a Tito y le da consejos para cada edad: para los mayores, para los jóvenes, para las familias. Pero lo más importante viene después: «ha aparecido la gracia de Dios, que trae la salvación a todos los hombres». Y esa gracia nos educa para que vivamos «con moderación, justicia y amor a Dios». La gracia no es un premio para los perfectos. Es una maestra paciente que nos va enseñando, día a día, a vivir como Jesús.
Pablo recuerda también para qué se entregó Cristo: para «purificarse un pueblo que sea suyo, lleno de celo por las obras buenas». Las obras buenas no son el precio de la salvación; son la respuesta de quien se sabe amado. El salmo lo dice con sencillez: «Confía en el Señor y haz el bien». Confiar y hacer el bien van siempre juntos.
En el Evangelio, Jesús cuenta una pequeña parábola sobre un criado que vuelve del campo y todavía tiene que servir la cena. Y nos enseña a decir: «Somos servidores sin mérito: hicimos lo que debíamos». No quiere decir que valgamos poco, sino que servir a Dios no es un negocio donde se cobra por cada favor. A veces rezamos o ayudamos esperando algo a cambio, y cuando las cosas no salen como queremos, sentimos que Dios nos debe algo. Las dos lecturas se dan la mano: todo es gracia, y servir es la manera de agradecerla.
Hoy recordamos a san León Magno, papa en el siglo quinto, que guió a la Iglesia en tiempos muy difíciles. Defendió con firmeza que Cristo es verdadero Dios y verdadero hombre, y salió al encuentro de los invasores para proteger a su pueblo. Pedía a los cristianos que reconocieran su dignidad de hijos de Dios. Hoy puedes servir sin llevar la cuenta: haz algo bueno por alguien que no te lo pueda devolver, y ofrécelo a Dios en silencio. Esa humildad alegre es la de los santos.
— Oración —
Padre bueno,
Tu gracia ha aparecido para todos
y me enseña cada día a vivir como Tu Hijo.
Gracias por todo lo que me das
antes de que yo haga nada.
Que te sirva con alegría,
sin esperar aplausos ni recompensas.
Enséñame a confiar en Ti y a hacer el bien.
Por la intercesión de san León Magno,
guarda a Tu Iglesia firme en la fe
y danos pastores según Tu corazón.
Amén.
Mañana, otra
Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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