Evangelio del día

Evangelio del Miércoles 28 de octubre

8 minLeer es gratisAudio con Bendita Pro

En Bendita puedes escuchar el Evangelio y su reflexión con una voz cálida.

— Primera Lectura —

Efesios 2, 19-22

Hermanos:

Así que ustedes ya no son extranjeros ni forasteros: tienen la misma ciudadanía que los santos y son de la casa de Dios.

Han sido construidos sobre el cimiento de los apóstoles y de los profetas, y la piedra principal, la de la esquina, es el mismo Cristo Jesús.

En él, todo el edificio, bien trabado, va creciendo hasta ser un templo santo en el Señor.

En él también ustedes, junto con los demás, se van construyendo para ser casa donde Dios habite en el Espíritu.

Palabra de Dios.

— Salmo 18 —

R. Su mensaje recorre toda la tierra.

El cielo cuenta la gloria de Dios,
el firmamento anuncia la obra de sus manos.
Un día le pasa al otro la palabra,
una noche le enseña a la otra lo que sabe.

R. Su mensaje recorre toda la tierra.

No hay palabras ni discursos,
no se oye su voz,
pero su mensaje recorre toda la tierra,
sus palabras alcanzan hasta el último rincón del mundo.

R. Su mensaje recorre toda la tierra.

— Evangelio —
Lucas 6, 12-16

En aquellos días, Jesús salió al monte a orar, y se quedó allí toda la noche, orando a Dios.

Al hacerse de día, llamó a sus discípulos, y de entre ellos eligió a doce, a quienes dio además el nombre de apóstoles:

Simón, a quien puso por nombre Pedro, y Andrés, su hermano; Santiago y Juan, Felipe y Bartolomé, Mateo y Tomás, Santiago de Alfeo y Simón, al que llamaban el Zelote; Judas de Santiago, y Judas Iscariote, que terminó siendo traidor.

Palabra del Señor.

— Reflexión —

Hoy la Iglesia celebra la fiesta de los apóstoles san Simón y san Judas. San Pablo recuerda en la primera lectura que la Iglesia está construida «sobre el cimiento de los apóstoles y de los profetas», y que la piedra principal, la de la esquina, es Cristo mismo. Simón y Judas son parte de ese cimiento. Y Pablo añade algo para nosotros: «ustedes ya no son extranjeros ni forasteros». Somos de la casa de Dios.

El cimiento de una casa no se ve, pero sin él nada se sostiene. De estos dos apóstoles sabemos poco: no conocemos de ellos hazañas espectaculares; sabemos que fueron fieles, que anunciaron a Cristo y que, según la tradición, dieron la vida por Él. Así es muchas veces la santidad: callada, fiel, sosteniendo a otros sin que nadie lo note. El salmo lo dice a su manera: «No hay palabras ni discursos», y sin embargo el mensaje «recorre toda la tierra».

En el Evangelio, Jesús elige a los Doce. Pero antes de llamar, «se quedó allí toda la noche, orando a Dios». Cada nombre de la lista nace de esa oración. Simón y Judas aparecen casi al final, como tantos discípulos que no ocupan el centro de la escena y, sin embargo, fueron llamados por su nombre y respondieron. Las dos lecturas se unen: Jesús elige a los apóstoles en oración, y sobre ellos levanta la casa en la que hoy vivimos la fe.

A san Judas Tadeo acude mucha gente en las causas difíciles; es una devoción sencilla que nace de la confianza en que Dios escucha. ¿Hay alguna causa que te parece imposible? Llévala a la oración como Jesús llevaba sus decisiones, y pide la intercesión de estos apóstoles. Hoy puedes también agradecer a Dios por quienes te transmitieron la fe, que son parte del cimiento de tu vida. Y pedirle ser, para alguien, una piedra en la que pueda apoyarse cuando todo tiembla.

— Oración —

Padre bueno,
Tú edificaste Tu Iglesia sobre los apóstoles
y la sostienes con Tu Hijo como piedra angular.
Gracias por san Simón y san Judas,
fieles a Tu llamada hasta el final.
Gracias también por quienes me enseñaron la fe.
Te presento las causas que me parecen imposibles;
recíbelas por la intercesión de estos apóstoles.
Hazme una piedra viva en Tu casa,
firme y sencilla,
para que otros puedan apoyarse en mí.

Amén.

Mañana, otra

Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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