Evangelio del día
Evangelio del Martes 13 de octubre
En Bendita puedes escuchar el Evangelio y su reflexión con una voz cálida.
— Primera Lectura —
Gálatas 5, 1-6
Hermanos:
Cristo nos hizo libres para que vivamos en libertad. Manténganse, entonces, firmes, y no se dejen sujetar otra vez al yugo de la esclavitud.
Miren, yo, Pablo, les digo: si se hacen circuncidar, Cristo no les servirá de nada. Y vuelvo a declarar a todo hombre que se circuncida que está obligado a cumplir la ley entera.
Ustedes, los que buscan ser justificados por la ley, se han separado de Cristo; han caído fuera de la gracia.
Nosotros, en cambio, por el Espíritu, aguardamos por la fe la justicia que esperamos. Porque en Cristo Jesús no valen nada ni la circuncisión ni la falta de circuncisión, sino la fe que actúa por medio del amor.
Palabra de Dios.
— Salmo 118 —
R. Que llegue a mí, Señor, tu misericordia.
Que llegue a mí, Señor, tu misericordia,
tu salvación, como lo prometiste.
No quites nunca de mi boca la palabra de verdad,
porque he puesto mi esperanza en tus juicios.
R. Que llegue a mí, Señor, tu misericordia.
Guardaré tu ley sin cesar,
por siempre jamás.
Andaré por un camino ancho,
porque he buscado tus preceptos.
R. Que llegue a mí, Señor, tu misericordia.
Me deleitaré en tus mandamientos,
que tanto amo.
Levantaré mis manos hacia tus mandamientos, que amo,
y meditaré tus decretos.
R. Que llegue a mí, Señor, tu misericordia.
— Evangelio —
Lucas 11, 37-41
En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba, un fariseo lo invitó a comer en su casa. Él entró y se recostó a la mesa.
El fariseo se extrañó al ver que no se había lavado antes de la comida.
Pero el Señor le dijo:
«Ustedes, los fariseos, dejan limpio el exterior de la copa y del plato, pero su interior está lleno de rapiña y de maldad.
¡Insensatos! El que hizo lo de fuera, ¿no hizo también lo de dentro? Den más bien como limosna lo que hay dentro, y entonces todo será puro para ustedes».
Palabra del Señor.
— Reflexión —
San Pablo defiende ante los gálatas una libertad que le ha costado mucho. Algunos querían asegurarse la salvación con prácticas exteriores, como la circuncisión, y Pablo les responde sin rodeos: los que buscan ser justificados por la ley «han caído fuera de la gracia». En Cristo nada de eso vale por sí mismo. Lo que cuenta es «la fe que actúa por medio del amor».
Esa frase merece leerse despacio. Una fe que no llega a las manos se queda en apariencia, y un amor sin fe se cansa pronto. Pablo ha visto lo que pasa cuando la fe se convierte en una lista de requisitos: se pierde la alegría, y el corazón se queda donde estaba. El salmo pone en nuestros labios la oración de quien lo ha entendido: «Que llegue a mí, Señor, tu misericordia». No pedimos un premio por lo cumplido; pedimos misericordia.
En el Evangelio, un fariseo invita a Jesús a comer y se extraña de que no se lave antes. Jesús aprovecha para hablar de otra limpieza, la que no se ve: dejan limpio «el exterior de la copa y del plato», mientras por dentro siguen llenos de rapiña y de maldad. Es fácil cuidar la fachada, decir lo correcto, quedar bien ante los demás; a veces no por maldad, sino por miedo a que nos vean como somos. Jesús propone un camino sencillo: «Den más bien como limosna lo que hay dentro». Aquí se encuentran las dos lecturas: lo que limpia el corazón no es el rito por fuera, sino el amor que se comparte.
¿Qué hay dentro de tu copa hoy? No hace falta asustarse con la respuesta. Dios conoce lo de dentro mejor que tú, y quiere limpiarlo; el que hizo lo de fuera hizo también lo de dentro, y nada de lo que llevas en el corazón le es ajeno. Hoy puedes empezar por un gesto pequeño de generosidad, hecho sin que nadie lo vea: una ayuda, una visita, una palabra amable para quien no la espera. Ahí empieza a limpiarse el corazón.
— Oración —
Señor Jesús,
Tú miras lo que hay dentro de mí
y no te quedas en las apariencias.
Líbrame del afán de quedar bien
y del miedo a que me vean como soy.
Limpia Tú mi corazón por dentro:
los rencores que guardo
y los juicios que hago en silencio.
Que mi fe no se quede en palabras,
sino que actúe por medio del amor.
Abre mis manos para dar con alegría,
aunque nadie lo vea.
Amén.
Mañana, otra
Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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