Evangelio del día

Evangelio del Viernes 3 de julio

6 minLeer es gratisAudio con Bendita Pro

En Bendita puedes escuchar el Evangelio y su reflexión con una voz cálida.

— Primera Lectura —

Efesios 2, 19-22

Hermanos:

Ya no son extranjeros ni forasteros, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios.

Están edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, y el mismo Cristo Jesús es la piedra angular. Por él todo el edificio queda ensamblado, y se va levantando hasta formar un templo consagrado al Señor. Por él también ustedes entran con ellos en la construcción, para ser morada de Dios, por el Espíritu.

Palabra de Dios.

— Salmo 116 —

R. Vayan al mundo entero y proclamen el Evangelio.

Alaben al Señor todas las naciones,
aclámenlo todos los pueblos.

R. Vayan al mundo entero y proclamen el Evangelio.

Firme es su misericordia con nosotros,
su fidelidad dura por siempre.

R. Vayan al mundo entero y proclamen el Evangelio.

— Evangelio —
Juan 20, 24-29

Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían:
«Hemos visto al Señor».

Pero él les contestó:
«Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo».

A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo:
«Paz a ustedes».

Luego dijo a Tomás:
«Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente».

Contestó Tomás:
«¡Señor mío y Dios mío!».

Jesús le dijo:
«¿Porque me has visto has creído? Bienaventurados los que crean sin haber visto».

Palabra del Señor.

— Reflexión —

Hoy celebramos a santo Tomás apóstol, y qué consuelo que la Iglesia ponga en el altar precisamente al que dudó. Tomás no estaba con los demás cuando Jesús resucitado se apareció, y cuando se lo contaron, no fue capaz de creer de oídas: "Si no lo veo y lo toco, no lo creo". A veces lo tratamos con dureza, pero ¿quién no se ha sentido alguna vez como él? La fe no siempre llega fácil; hay noches oscuras, dudas, preguntas. Tomás nos enseña que dudar no es lo contrario de creer: muchas veces es el camino áspero por el que se llega a una fe más honda y más personal.

Lo más hermoso es la respuesta de Jesús. No regaña a Tomás, no lo humilla delante de los demás. Vuelve, una semana después, solo por él. Y le ofrece justo lo que pidió: "Trae tu dedo, aquí tienes mis manos". Así es el Señor con nosotros: vuelve siempre, con paciencia infinita, a buscar al que se quedó atrás, al que tiene el corazón herido o lleno de dudas. No te canses de buscarlo, porque Él no se cansa de buscarte a ti.

Y del corazón de aquel hombre que dudaba brota entonces la confesión de fe más bella de todo el Evangelio: "¡Señor mío y Dios mío!". Cuatro palabras que podemos hacer nuestras cada día, al despertar, ante el sagrario, en medio del trabajo o del dolor. Tomás pasó de la duda a la entrega total. Y a esto, la Orden de Predicadores tiene especial cariño, pues toma su nombre de otro Tomás, santo Tomás de Aquino, que dedicó su vida entera a buscar a Dios con la inteligencia y el corazón.

Y entonces Jesús nos mira también a nosotros, los de hoy, y nos regala una bienaventuranza hecha a nuestra medida: "Bienaventurados los que crean sin haber visto". Esos somos tú y yo: creemos sin haber metido el dedo en sus llagas, pero lo encontramos vivo en la Eucaristía, en la oración, en los hermanos, en cada gesto de amor. Hoy, en algún momento del día, detente y repite despacio, mirando un crucifijo o el cielo: "Señor mío y Dios mío". Y cuando te visiten las dudas, no huyas: llévaselas a Él, que vuelve siempre a buscarte.

— Oración —

Señor mío y Dios mío,
así te confieso hoy con santo Tomás.
Cuando me asalten las dudas,
no dejes que me aleje de ti;
ven a buscarme como volviste por él,
con paciencia y con ternura.
Muéstrame tus manos y tu costado,
para reconocerte vivo
en la Eucaristía, en la oración
y en cada hermano que sufre.
Hazme dichoso en la fe
que cree sin haber visto,
y dame el valor de proclamarte
por el mundo entero.

Amén.

Mañana, otra

Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

También hoy