San Bernardo, abad y doctor de la Iglesia

Mira la estrella, invoca a María

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Hoy celebramos a San Bernardo,

abad de Claraval y doctor de la Iglesia, que habló de la Virgen María como pocos. Rezamos con sus palabras sobre la estrella del mar y con una súplica suya a la Virgen.

— Oración —
Oh tú, quienquiera que seas, que en la corriente de este mundo te ves más zarandeado entre borrascas y tempestades que caminando por tierra firme: no apartes los ojos del resplandor de esta estrella, si no quieres que te hundan las borrascas.

Si se levantan los vientos de las tentaciones, si chocas contra los escollos de las tribulaciones, mira la estrella, invoca a María. Si te sacuden las olas de la soberbia, de la ambición, de la murmuración o de la envidia, mira la estrella, invoca a María.

Si la ira, la avaricia o los halagos de la carne sacuden la barca de tu alma, mira a María. Si, turbado por la enormidad de tus pecados, avergonzado por la fealdad de tu conciencia y aterrado por el temor del juicio, empiezas a hundirte en el pozo de la tristeza, en el abismo de la desesperación, piensa en María.

En los peligros, en las angustias, en las dudas, piensa en María, invoca a María. Que no se aparte de tus labios ni de tu corazón; y, para alcanzar la ayuda de su oración, no dejes de seguir el ejemplo de su vida.

Si la sigues, no te desvías; si le ruegas, no desesperas; si piensas en ella, no te pierdes. Si ella te sostiene, no caes; si ella te protege, no temes; si ella te guía, no te cansas; si ella te es propicia, llegas a puerto.

Por ti tengamos entrada junto al Hijo, oh bendita, que hallaste la gracia, Madre de la vida y Madre de la salvación, para que por ti nos reciba el que por ti se nos dio. San Bernardo, ruega por nosotros.

Oh Dios, que diste a Tu pueblo a San Bernardo como ministro de la salvación eterna: concédenos, te rogamos, que merezcamos tener como intercesor en el cielo a quien tuvimos en la tierra como maestro de vida. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.

Mañana, otra

Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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